Home EDITORIALLa pobreza baja, pero el desarrollo debe llegar a todas las regiones

La pobreza baja, pero el desarrollo debe llegar a todas las regiones

by Redaccion
0 comments
Spread the love

@abrilpenaabreu

En medio del ruido político cotidiano, también hay cifras positivas que merecen ser reconocidas. Durante LA Agenda Semanal, el Gobierno informó que la pobreza monetaria se situó en 13.75 % durante el segundo trimestre de 2026, frente al 16.65 % registrado en igual periodo de 2025.

Estamos hablando de una reducción de 2.9 puntos porcentuales en apenas un año. No es una cifra menor. Representa a miles de familias que mejoraron sus ingresos y pudieron superar, al menos estadísticamente, la línea de pobreza.

El Gobierno atribuye este avance al crecimiento de los ingresos laborales, el aumento de los salarios mínimos por encima de la inflación, la creación de empleos y la ampliación de programas sociales, especialmente los relacionados con la alimentación escolar y familiar.

Eso debe reconocerse. Una economía no puede considerarse exitosa únicamente porque crezca el producto interno bruto, aumenten las exportaciones o lleguen más turistas. Su verdadero éxito comienza cuando ese crecimiento mejora las condiciones de vida de la población.

Pero la misma presentación reveló un dato que no podemos pasar por alto: el ingreso laboral creció 27.4 % en la región Sur, 13.1 % en la región Ozama, 12.5 % en el Este y apenas alrededor de 1 % en el Norte.

La notable mejoría del Sur es una excelente noticia para una región históricamente rezagada y necesitada de inversión. Indica que las políticas públicas, el empleo y los proyectos productivos podrían estar comenzando a mover una estructura económica que durante décadas avanzó con demasiada lentitud.

Sin embargo, el crecimiento de apenas 1 % en el Norte exige una explicación. El Cibao es una zona agrícola, industrial, comercial y exportadora fundamental para el país. Si sus ingresos laborales prácticamente no avanzaron, debemos conocer las causas y determinar si enfrentamos una situación coyuntural o una señal de estancamiento regional.

También debemos precisar que estamos hablando de aumentos en ingresos monetarios nominales. Para saber cuánto mejoró realmente el poder adquisitivo, hay que descontar la inflación y observar cuánto pueden comprar hoy esos ingresos en alimentos, transporte, vivienda, electricidad y servicios.

Por eso, reconocer los avances no significa renunciar a las preguntas. La reducción de la pobreza es una buena noticia y sería mezquino negarlo. Pero tampoco podemos permitir que los promedios nacionales oculten las diferencias entre regiones o la realidad cotidiana de quienes todavía sienten que el dinero no les alcanza.

El reto ahora es sostener la reducción de la pobreza, evitar que las familias vuelvan a caer por cualquier crisis y conseguir que el crecimiento se traduzca en empleos formales, mejores salarios y oportunidades permanentes.

Porque sacar personas de la pobreza es un logro, pero impedir que regresen a ella y garantizar que ninguna región se quede atrás es la verdadera prueba del desarrollo.

A

You may also like

Leave a Comment

RD ALDESCUBIERTO