Dos drones cargados con explosivos impactaron objetivos vinculados a la cúpula política y de seguridad del Kurdistán iraquí. Autoridades kurdas aseguran que los aparatos fueron lanzados desde territorio iraní. El ataque ocurre cuando Estados Unidos avanza hacia la retirada de sus fuerzas de Irak prevista para finales de septiembre.
ERBIL, Irak.– Dos drones cargados con explosivos atacaron este lunes 17 de agosto la oficina privada del primer ministro de la Región del Kurdistán iraquí, Masrour Barzani, y la residencia de un alto responsable de seguridad regional, en un nuevo episodio de tensión que vuelve a colocar al norte de Irak en el centro de la confrontación regional.
La Dirección de Contraterrorismo del Kurdistán informó que los ataques se produjeron en el distrito de Pirmam, provincia de Erbil, y aseguró que los drones fueron lanzados desde territorio iraní.
No se registraron muertos ni heridos, el segundo objetivo fue identificado como la residencia del director de la Agencia Parastin, uno de los principales organismos de inteligencia y seguridad de la región autónoma.
La información fue confirmada por medios internacionales y los reportes regionales identificaron los aparatos como drones explosivos del tipo Hadid-110.
Un ataque contra el corazón político del Kurdistán
El hecho adquiere una dimensión particular porque no se trató simplemente de otro ataque contra una instalación militar estadounidense o infraestructura energética.
Esta vez, uno de los objetivos fue directamente la oficina del jefe del Gobierno Regional del Kurdistán. Las autoridades kurdas consideran que los drones procedieron del otro lado de la frontera iraní, aunque hasta el momento no se ha informado públicamente de una reivindicación del ataque.
Barzani condenó la acción y la describió como una escalada que amenaza la seguridad y estabilidad de la región.
El Kurdistán iraquí ha intentado mantenerse al margen de la confrontación regional, pero su territorio alberga instalaciones estratégicas, fuerzas estadounidenses, empresas extranjeras y organizaciones kurdas iraníes que Teherán considera una amenaza.
El factor que aumenta la preocupación: Estados Unidos se retira
El ataque ocurre además en un momento especialmente delicado, funcionarios militares estadounidenses confirmaron recientemente que la retirada de las fuerzas de Estados Unidos de Irak continúa prevista para completarse el próximo 30 de septiembre, conforme al acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024.
Gran parte de las tropas ya abandonó otras posiciones iraquíes, mientras un contingente permanecía en la región kurda, Según Associated Press, el repliegue de equipos desde Erbil comenzó semanas atrás.
La presencia estadounidense en esta etapa estaba vinculada principalmente al entrenamiento de las fuerzas iraquíes y kurdas y a las operaciones contra remanentes del Estado Islámico.
Su salida, sin embargo, abre interrogantes que van mucho más allá de la lucha antiterrorista, el Kurdistán pierde una importante presencia militar disuasoria precisamente cuando aumentan los ataques con drones y misiles en su territorio.
Erbil bajo presión
La región kurda ha sufrido repetidos ataques durante los últimos meses. Un informe del inspector general estadounidense sobre la Operación Inherent Resolve documentó ataques iraníes y de grupos alineados con Teherán contra la base estadounidense del aeropuerto de Erbil, además de instalaciones gubernamentales y de seguridad kurdas.
El documento también registró ataques contra posiciones de los Peshmerga, las fuerzas armadas kurdas, así como contra residencias vinculadas a dirigentes regionales.
Por eso, el ataque de este lunes no puede analizarse como un episodio aislado. Forma parte de un escenario más amplio en el que Irán, las milicias iraquíes respaldadas por Teherán, el Gobierno federal de Bagdad, las autoridades kurdas y Estados Unidos mantienen intereses diferentes dentro de un espacio geográfico cada vez más vulnerable.
¿Qué puede ocurrir después de la retirada estadounidense?
La salida de las tropas estadounidenses no significa automáticamente que el Kurdistán quedará indefenso. La región dispone de sus propias fuerzas Peshmerga y estructuras de inteligencia y seguridad.
Pero sí modifica el equilibrio estratégico.
La presencia militar estadounidense ha proporcionado durante años capacidades de inteligencia, coordinación, entrenamiento y defensa que las autoridades kurdas tendrán que sustituir o reforzar.
Existe además otro elemento clave: las milicias armadas dentro de Irak. Bagdad estableció igualmente el 30 de septiembre como fecha límite para avanzar en el desarme de grupos armados no estatales, varios de ellos cercanos a Irán. Sin embargo, conseguir su desmovilización completa representa uno de los mayores desafíos del Estado iraquí.
La coincidencia de ambos procesos —salida estadounidense y presión sobre las milicias— puede transformar el equilibrio de poder dentro de Irak.
Una señal política además de militar
Atacar la oficina de un primer ministro tiene un significado diferente al de golpear exclusivamente una instalación militar. Aunque Barzani no resultó herido y no hubo víctimas, alcanzar un espacio asociado directamente al jefe del Gobierno kurdo transmite un mensaje de vulnerabilidad política.
La Región del Kurdistán forma parte constitucionalmente de Irak, por lo que el Gobierno federal enfrenta nuevamente la pregunta de hasta qué punto puede impedir que actores externos o grupos armados operen contra objetivos ubicados dentro de su territorio.
La cuestión será todavía más importante después de septiembre.
Durante más de dos décadas, la seguridad del Kurdistán iraquí estuvo estrechamente relacionada con la presencia estadounidense posterior a la invasión de Irak de 2003 y, posteriormente, con la coalición internacional contra el Estado Islámico.
Ese ciclo está acercándose a su final, el ataque de este lunes muestra que la transición puede producirse en un escenario considerablemente más peligroso de lo previsto.
La gran pregunta ya no es únicamente cuándo saldrá Estados Unidos de Irak, sino qué equilibrio de poder quedará después de su retirada y quién llenará el espacio estratégico que deje Washington.
