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Durante la madrugada del domingo, aproximadamente a las 02:00, sonó la alarma de incendio en el hotel que alojaba a la mayor parte de los equipos que disputan la Copa Mundial Femenina de Baloncesto, lo que obligó a evacuar de forma inmediata; los ocupantes volvieron al recinto cerca de una hora después.
El conjunto estadounidense quedó exento de la evacuación, ya que sus jugadoras y cuerpo técnico estaban hospedados en otro hotel de la zona, por lo que continuaron su preparación sin contratiempos.
Según la entrenadora de Australia, Sandy Brondello, no se detectó incendio alguno; la señal se activó al accionar el botón de emergencia del ascensor. «Es una situación hipotética, ¿no?», bromeó Brondello, añadiendo entre risas: «Ahora tenemos esa alternativa. Nunca habíamos vivido algo así».
La escasa recuperación no impidió que Australia superara a Turquía por 87‑71 en su primer partido del día, que comenzó a las 11:30 hora local. El alero australiano, Ezi Magbegor, calificó la noche como «una locura, simplemente pasó» y señaló que, ante lo inesperado, sólo les quedó volver a dormir y despertarse para jugar.
El técnico turco, Andrea Masson, confesó que sus jugadores apenas consiguieron tres horas de sueño después del disparo de la alarma. «Anoche tuvieron una noche realmente mala», afirmó Masson, añadiendo que, aunque no sea excusa, esa fue la realidad que enfrentaron.

