La escasez mundial de memoria abre una oportunidad para la industria china de semiconductores mientras Washington intenta reducir la dependencia tecnológica de Pekín.
Por Abril Peña
Pekín / Cupertino, 10 de agosto de 2026. Apple está evaluando chips de memoria fabricados por ChangXin Memory Technologies (CXMT) para una posible incorporación en iPhone y MacBook destinados principalmente al mercado chino, un movimiento que podría abrir una importante puerta comercial para uno de los fabricantes de semiconductores más relevantes de China.
La información fue publicada originalmente por The Wall Street Journal y recogida por Reuters. De acuerdo con el reporte, Apple ha probado memorias fabricadas por CXMT y ha mantenido conversaciones preliminares con la compañía china en momentos en que la industria tecnológica enfrenta presiones sobre el suministro mundial de memorias.
Hasta ahora, sin embargo, no existe un contrato de suministro confirmado. Apple tampoco ha anunciado que utilizará comercialmente los componentes de CXMT en sus dispositivos.
La distinción es importante: lo que está confirmado por el reporte es la evaluación de los chips y la existencia de conversaciones, no una decisión definitiva de Apple.
¿Qué es CXMT y por qué Apple está probando sus chips?
ChangXin Memory Technologies es el principal fabricante chino especializado en DRAM, la memoria utilizada para almacenar temporalmente los datos que necesitan procesadores de teléfonos inteligentes, computadoras, servidores y otros dispositivos electrónicos, es además una industria extraordinariamente concentrada.
Durante años, el mercado mundial de DRAM ha estado dominado fundamentalmente por tres compañías: las surcoreanas Samsung Electronics y SK Hynix y la estadounidense Micron Technology.
CXMT intenta romper ese dominio, según el reporte del Wall Street Journal, la compañía china alcanzó aproximadamente 7 % de los ingresos mundiales del mercado DRAM durante el segundo trimestre de 2026, una participación todavía muy inferior a la de los tres grandes fabricantes, pero suficientemente significativa para convertirla en un nuevo actor que las multinacionales comienzan a considerar.
La inteligencia artificial está alterando el mercado mundial de memoria
Detrás del interés de Apple existe además un fenómeno que afecta a prácticamente toda la industria tecnológica: el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial.
La construcción de centros de datos y sistemas capaces de ejecutar modelos avanzados de IA está aumentando extraordinariamente la demanda de memoria.
Los principales fabricantes están destinando una proporción creciente de sus inversiones y capacidad industrial hacia productos de mayor rendimiento utilizados por servidores y aceleradores de inteligencia artificial.
El resultado es una presión sobre otras categorías de memoria utilizadas en computadoras personales, teléfonos y dispositivos electrónicos.
En ese contexto, incorporar nuevos proveedores puede permitir a fabricantes como Apple diversificar riesgos, garantizar disponibilidad y mejorar su capacidad de negociación dentro de la cadena de suministro Y ahí aparece CXMT.
Apple no sería la primera compañía internacional en recurrir a CXMT, el avance de la empresa china tampoco se limita a las pruebas realizadas por Apple.
Reuters señala que fabricantes internacionales como HP y Acer ya han comenzado a utilizar componentes de CXMT en determinados productos comercializados fuera de Estados Unidos.
Esto representa un cambio relevante para la industria china. Durante años, China fue fundamentalmente el lugar donde se ensamblaban dispositivos diseñados con tecnologías y componentes desarrollados en otros países.
Ahora Pekín intenta avanzar hacia otra etapa: que una proporción creciente de los componentes estratégicos también sea diseñada y fabricada por empresas chinas.
Los semiconductores ocupan el centro de esa estrategia.
China busca reducir su dependencia tecnológica, el Gobierno chino lleva años destinando enormes recursos financieros y políticos al desarrollo de una industria nacional de semiconductores.
El objetivo es disminuir la dependencia de tecnologías extranjeras, especialmente después de que Estados Unidos endureciera las restricciones sobre la exportación hacia China de chips avanzados y equipos necesarios para fabricarlos, CXMT forma parte de esa estrategia de autosuficiencia.
La compañía prepara además una segunda planta de fabricación en Pekín, según Reuters, lo que permitiría ampliar su capacidad productiva mientras intenta ganar participación en el mercado internacional de memorias.
La posible llegada de sus chips a dispositivos de Apple supondría, por tanto, mucho más que conseguir un nuevo cliente, representaría una importante validación comercial para la industria china de semiconductores.
Pero Washington aparece en medio de la ecuación, aquí surge el principal obstáculo. Estados Unidos considera los semiconductores una tecnología estratégica para su seguridad nacional y ha establecido restricciones crecientes sobre las relaciones tecnológicas con determinadas compañías chinas.
Legisladores estadounidenses también han reclamado mayores controles sobre fabricantes chinos de memoria, ante el temor de que el apoyo estatal de Pekín permita a estas empresas ganar participación internacional y crear nuevas dependencias dentro de las cadenas de suministro occidentales.
Según The Wall Street Journal, determinados niveles de cooperación entre Apple y CXMT podrían requerir autorización del Gobierno estadounidense.
Esto coloca a Apple ante una situación especialmente compleja. China continúa siendo uno de sus mercados más importantes y una pieza fundamental de su cadena industrial, mientras Washington impulsa políticas destinadas precisamente a reducir la dependencia estadounidense de tecnología y producción china.
Una relación tecnológica difícil de desacoplar, la posible incorporación de CXMT adquiere todavía más relevancia después de otro movimiento reciente de Apple en China.
La compañía habilitó a determinados usuarios de Mac en China continental para conectar Qwen, la inteligencia artificial desarrollada por Alibaba, con Siri y Writing Tools, son operaciones tecnológicamente diferentes.
Qwen pertenece al terreno de la inteligencia artificial y el software; CXMT fabrica componentes físicos de memoria.
Sin embargo, ambos movimientos revelan una misma realidad económica: la relación tecnológica entre Estados Unidos y China continúa siendo mucho más profunda y difícil de separar de lo que su creciente rivalidad política podría sugerir.
Apple todavía no ha tomado una decisión, por ahora, continúa evaluando los componentes.
No existe confirmación de que los próximos iPhone o MacBook incorporarán memorias de CXMT y tampoco se ha anunciado un acuerdo comercial definitivo entre ambas compañías.
Pero el simple hecho de que uno de los fabricantes tecnológicos más importantes de Estados Unidos esté probando chips producidos por una compañía china resulta significativo.
China lleva años intentando demostrar que puede pasar de ser la fábrica donde se ensamblan los dispositivos del mundo a convertirse también en el país que produce algunas de las tecnologías esenciales que llevan dentro.
Si CXMT finalmente entra en la cadena de suministro de Apple, Pekín habrá conseguido precisamente una pequeña pero simbólicamente importante victoria en esa dirección.
