@abrilpenaabreu
Es cierto que la desigualdad rampante, la exclusión y la falta de oportunidades pueden convertirse en caldo de cultivo para la delincuencia. Negarlo sería cerrar los ojos ante una realidad social que el Estado tiene la obligación de enfrentar.
Pero una cosa es explicar las condiciones que favorecen el delito y otra muy distinta es justificar al delincuente.
Ser pobre no justifica delinquir. Haber crecido sin oportunidades tampoco otorga una licencia para robar, matar, extorsionar o convertir la vida de los demás en una pesadilla.
Tenemos que desmontar ese discurso que, quizá pretendiendo explicar la delincuencia, termina en ocasiones validando lo inimaginable. Porque también constituye una injusticia contra los millones de dominicanos que han conocido la pobreza, la desigualdad, los barrios difíciles y las puertas cerradas y, aun así, se levantan todos los días a trabajar de sol a sol para sacar adelante a sus familias de manera honesta y digna.
Si las circunstancias sociales determinaran inevitablemente quién se convierte en delincuente, nuestros barrios estarían poblados exclusivamente por criminales. Y no es así.
La pobreza puede aumentar vulnerabilidades y reducir opciones; no elimina la responsabilidad individual.
Por supuesto que tenemos que construir una sociedad con mayor igualdad, mejor educación, empleos dignos, oportunidades para nuestros jóvenes y comunidades donde el lugar en que se nace no determine hasta dónde se puede llegar. Esa deuda existe y debemos asumirla.
Pero jamás debemos pagar esa deuda convirtiendo al delincuente en acreedor moral de la sociedad.
Porque, si vamos a hablar de deudas sociales, la sociedad también les debe oportunidades a millones de dominicanos honestos. Y ellos no están cobrando esa factura con la sangre, la tranquilidad ni la propiedad de los demás.
Combatamos las causas de la delincuencia, sí, pero sin convertir las causas en excusas. La desigualdad merece respuestas. La pobreza merece políticas públicas. La exclusión merece oportunidades y el delito merece consecuencias.

