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Según confirmaron las autoridades de Nepal, el número de fallecidos a causa de la violenta inundación que golpeó una zona fronteriza ha alcanzado los 538 individuos, mientras continúan las operaciones de emergencia para localizar a los que siguen desaparecidos.
El caudal de agua desbordó varios pueblos de la región, dejando a cientos de habitantes sin techo y generando importantes perjuicios materiales. Los equipos de rescate y las organizaciones de ayuda prosiguen con la tarea de búsqueda, pese a la dificultad del terreno y a las condiciones adversas que dejó la crecida.
La corriente devastó barrios completos, destruyó infraestructura, derrumbó vías de acceso y afectó redes de servicios esenciales. Las autoridades están evaluando los daños y brindando asistencia a los damnificados, manteniendo la alerta ante la posibilidad de nuevos desbordes.
El origen del fenómeno se debió al desbordamiento de abundantes caudales provenientes de áreas de alta montaña, cuya fuerza arrastró lodo, rocas y escombros, intensificando la capacidad destructiva de la riada. La topografía del sector y los daños en los accesos han complicado la labor de los equipos, que siguen recorriendo la zona en busca de personas aún no encontradas.
Con la cifra de muertos en aumento, el comité de emergencia sigue activo, coordinando acciones de recuperación, asistencia y búsqueda, mientras los familiares de los desaparecidos esperan con incertidumbre cualquier información sobre sus seres queridos.
