El Congreso de Sinaloa aprobó por unanimidad una nueva licencia para Rubén Rocha Moya, acusado por fiscales estadounidenses de presuntos vínculos con Los Chapitos. El gobernador niega los cargos, mientras el caso aumenta la presión política sobre Morena y abre otra discusión sobre narcotráfico, soberanía y cooperación con Washington.
CIUDAD DE MÉXICO.– La crisis política en Sinaloa escaló este fin de semana después de que el gobernador Rubén Rocha Moya volviera a separarse del cargo apenas unas horas después de haber retomado sus funciones.
El Congreso estatal aprobó este domingo por unanimidad su nueva licencia, después de una reincorporación que duró apenas unas 34 horas y provocó rechazo dentro del gobernante Morena y una fuerte reacción política de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Rocha había permanecido apartado de la gubernatura durante más de tres meses después de que fiscales estadounidenses lo acusaran, junto con otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, de presuntamente colaborar con una facción del Cártel de Sinaloa.
¿De qué acusa Estados Unidos a Rocha Moya?
La acusación presentada en Estados Unidos sostiene que Rocha y otros nueve funcionarios y exfuncionarios habrían colaborado con Los Chapitos, facción vinculada a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Según los fiscales estadounidenses, los acusados habrían facilitado información y protección a operaciones de narcotráfico a cambio de sobornos y respaldo político. La investigación incluye presunto tráfico de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetaminas hacia territorio estadounidense.
Rocha Moya niega las acusaciones y sostiene que los señalamientos tienen motivaciones políticas. Las autoridades mexicanas mantienen abiertas sus propias investigaciones.
Un regreso que duró poco más de un día
El gobernador había anunciado el viernes 21 de agosto su regreso después de 112 días de licencia, la decisión sorprendió incluso a su propio partido.
Morena y la Secretaría de Gobernación señalaron que no habían sido consultados previamente, mientras dirigentes oficialistas comenzaron a pedirle que reconsiderara su reincorporación.
La tensión aumentó después de que Sheinbaum publicara un mensaje afirmando que ningún interés personal puede colocarse por encima de los intereses del pueblo y de la nación.
Horas después, Rocha solicitó nuevamente licencia con carácter indefinido. Este domingo, Sheinbaum consideró su salida “lo mejor para Sinaloa” y aseguró que no había hablado con el gobernador desde que solicitó su primera licencia.
Más que una crisis política mexicana
El caso adquiere dimensión regional porque ocurre mientras Washington endurece su política contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina.
Rocha Moya se convirtió en el primer gobernador mexicano en funciones acusado por Estados Unidos por presuntos vínculos con un cartel, una escalada poco habitual en la cooperación antidrogas entre ambos países.
México ha defendido que las investigaciones y eventuales procesos contra funcionarios mexicanos deben respetar su soberanía y sus instituciones, mientras Washington aumenta la presión sobre las estructuras políticas y financieras que considera vinculadas al narcotráfico.
Para el Gobierno de Sheinbaum el desafío es particularmente complejo: mantener la cooperación con Estados Unidos contra los carteles sin permitir que Washington determine unilateralmente las responsabilidades de funcionarios mexicanos.
Sinaloa busca ahora estabilidad
La salida de Rocha ocurre además en un estado profundamente golpeado por la violencia vinculada a las disputas internas del Cártel de Sinaloa.
Mientras se define quién ocupará interinamente la gubernatura, el Gobierno estatal deberá enfrentar simultáneamente una crisis de seguridad y una crisis de confianza institucional.
El caso Rocha Moya, por tanto, trasciende la suerte política de un gobernador.
México enfrenta una pregunta cada vez más difícil: hasta dónde puede llegar la cooperación con Estados Unidos contra los carteles sin convertir la lucha contra el narcotráfico en una disputa sobre soberanía y poder político.

