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NEW YORK, 2 de noviembre.
El representante de Israel ante la Organización de las Naciones Unidas, Danny Danon, desmintió de forma tajante las aseveraciones del analista estadounidense de extrema derecha Tucker Carlson, quien había sostenido que el primer ministro Benjamin Netanyahu presionaría al presidente Donald Trump para ordenar un bombardeo nuclear contra Irán el 7 de noviembre.
Danon describió la información difundida por Carlson como «delirante» y negó que el gobierno israelí intente convencer a Washington de emplear una bomba atómica contra territorio iraní, pese a la tensa relación militar y política que mantiene con Irán.
En una entrevista concedida a un medio de la región, el diplomático afirmó que Trump conoce con claridad sus metas y los medios para alcanzarlas, y subrayó que Israel mantiene una política de cooperación con Estados Unidos, respaldando cualquier decisión que tome la administración estadounidense.
«Netanyahu no está presionando a Trump. Trump sabe exactamente lo que quiere conseguir y cómo quiere conseguirlo. Israel colabora con Estados Unidos. Vamos a apoyar la decisión que tome Estados Unidos».
Las declaraciones de Danon surgieron después de que Carlson publicara una versión en la que aseguraba que Netanyahu fomentaría un ataque nuclear contra instalaciones subterráneas iraníes, situadas en zonas montañosas y que, según él, serían difíciles de destruir con armas convencionales.
El comentarista también relacionó supuestamente esas intenciones con el clima político interno de Israel, argumentando que el primer ministro necesitaría una operación militar de gran escala tras no haber logrado una mayoría para su coalición en las últimas elecciones legislativas.
Sin embargo, Carlson no señaló fuentes que respaldaran sus afirmaciones, mientras que el embajador israelí descartó cualquier tipo de presión de Netanyahu sobre el mandatario estadounidense para ordenar una acción de esa naturaleza.
Danon aprovechó la ocasión para defender el sistema democrático israelí, resaltando que el proceso electoral es libre y competitivo, una característica que, según él, falta en varios países de Oriente Próximo.
El diplomático también abordó las críticas internacionales a la ofensiva militar israelí en los territorios palestinos, asegurando que se ha hecho todo lo posible por reducir al máximo las bajas civiles.
Argumentó que la prolongación del conflicto se debe a la decisión de Israel de actuar bajo criterios que considera morales, señalando que la guerra podría haber concluido mucho antes si se hubiera adoptado una estrategia diferente.
«Por eso hemos tardado tanto. Créame. Podríamos haber terminado esta guerra en tres meses, no en tres años».
Recalcó que Israel se rige por principios morales y rechazó categóricamente las acusaciones de atrocidades durante la campaña contra los territorios palestinos, afirmando que el país es una nación de moral.
«Somos una nación de moral, un país de moral. No hay atrocidades».
Estas declaraciones se insertan en un contexto de intensas preguntas internacionales sobre las operaciones militares israelíes y la creciente inquietud por una posible escalada de tensiones entre EE.UU., Israel e Irán, que sigue siendo uno de los focos más críticos de inestabilidad en la región.

