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El bolsillo también vota

by Redaccion
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@abrilpenaabreu

Al país y al partido de gobierno les espera un año duro si se cumplen las proyecciones del Banco Mundial sobre el encarecimiento de la energía y los alimentos. Incluso tomando medidas, el golpe se sentirá, porque encuentra a muchas familias sin margen para absorber más gastos.

El Gobierno debe prepararse desde ahora: revisar cuáles nuevas cargas pueden aplazarse, proteger la producción de alimentos y dirigir ayudas hacia los hogares más afectados, incluyendo a esa clase media que trabaja, paga y cada vez resuelve menos. También debe recortar gastos prescindibles. El sacrificio tiene que compartirse.

Los factores internacionales explican parte del problema, pero esa explicación no paga el supermercado, la luz ni los medicamentos. La gente quiere saber cómo llegará a fin de mes y qué hará su Gobierno para ayudarla.

Y por ahí vienen las elecciones. El partido de gobierno debe entender que el malestar económico puede convertirse en castigo electoral, aunque reconozcan sus obras y aunque las causas del encarecimiento vengan de fuera.

Hay que escuchar y actuar ahora. Porque cada aumento se suma al anterior, la paciencia tiene límites y el bolsillo también vota.

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