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El mandatario dominicano, Luis Abinader, indicó que mantiene una relación amistosa con el presidente salvadoreño y que el Estado está dispuesto a sumar recursos a cualquier proyecto de ayuda y seguridad que se vincule a la misión internacional que opera en territorio haitiano.
“En caso de que él lo solicite, nosotros obviamente lo recibiríamos y le daríamos todo el apoyo”, declaró durante la última entrega de La Agenda Semanal, programa dedicado a la seguridad fronteriza.
Estas palabras se pronunciaron luego del secuestro de cuatro soldados de El Salvador, cuyo paradero sigue desconocido desde el domingo 18 de octubre, tras una emboscada que se atribuye a grupos armados en Haití. El suceso avivó la alarma sobre el empeoramiento de la seguridad en el país vecino y los peligros que corre la misión internacional en esa zona.
Abinader señaló que ha mantenido dos conversaciones con el presidente Bukele, la más reciente a primera hora del lunes, con el objetivo de tratar la situación y conservar una vía de comunicación permanente entre ambas administraciones.
El jefe de Estado reiteró la disponibilidad del país para apoyar al Grupo de Supresión de Pandillas (GSF), poniendo a su alcance atención médica para los combatientes heridos, recursos logísticos y asistencia de inteligencia; sin embargo, aclaró que desde el inicio de la misión internacional en Haití nunca se incluyó la participación de efectivos militares dominicanos en las operaciones de campo, enfatizando: “Nunca se contempló la participación de personal dominicano”.
Abinader también subrayó que las autoridades de la República Dominicana defienden con firmeza la soberanía nacional y que la prioridad del Gobierno es garantizar la seguridad del territorio y proteger a la población ante la crisis que atraviesa Haití. La inseguridad en el vecino representa un reto para los esfuerzos regionales e internacionales encaminados a contener la violencia de las pandillas y restablecer el orden.
En este marco, el presidente volvió a enfatizar la voluntad de la nación de colaborar con acciones de asistencia que se encuentren dentro de sus compromisos, sin involucrar directamente a sus efectivos en operaciones de seguridad haitianas. La posible visita de Bukele a la frontera dominico‑haitiana tendría lugar en un momento de especial atención a la crisis haitiana, mientras continúan las gestiones sobre el secuestro de los cuatro soldados y los esfuerzos internacionales para enfrentar la violencia de los grupos armados.

