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Más de 50.000 individuos fallecieron en 854 municipios del continente europeo durante el verano de 2026, consecuencia directa del calor extremo, según una investigación llevada a cabo por el Imperial College de Londres y la London School of Hygiene & Tropical Medicine.
Los analistas recopilaron datos de treinta países –los veintisiete integrantes de la UE, el Reino Unido, Suiza y Noruega– correspondientes al periodo comprendido entre junio y agosto. El estudio se centró en áreas metropolitanas que representan cerca del 40 % de la población total; de incluir zonas rurales, la cifra de fallecimientos sería aún más alta.
El informe concluyó que aproximadamente dos tercios de esas víctimas, es decir, alrededor de 32.600 muertes, están vinculadas al cambio climático inducido por la actividad humana. Para llegar a esa estimación, los científicos emplearon modelos probabilísticos de atribución climática y relaciones específicas entre temperatura y mortalidad por ciudad y grupo etario, contrastándolas con escenarios hipotéticos sin el calentamiento provocado por el hombre.
«Consideramos con bastante certeza que el verano de 2026 probablemente sea el más letal registrado en términos de mortalidad asociada al calor en gran parte del continente», afirmó Clair Barnes, autora principal del estudio.
Cerca de un tercio del total de fallecimientos se concentró en la ola de calor que se desató a finales de junio, la cual batió varios récords. Los adultos mayores fueron el segmento más afectado; el análisis también indica unas 6.000 muertes entre personas menores de 65 años, incluidas más de 800 entre la franja de 20 a 44 años.
En comparación con años precedentes, el verano de 2026 resultó extraordinariamente letal: entre 2000 y 2025 se registraron 430.000 muertes relacionadas con el calor, pero en 2026 se superaron los máximos históricos de 29.000 fallecimientos en 2022 y 28.000 en 2003.
Los países que presentaron las tasas de mortalidad estandarizadas por edad más altas fueron Malta, Italia, Hungría y Croacia.

