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PARÍS — El icónico edificio del Ayuntamiento de Limoges, construido en la última parte del siglo XIX y reconocido como patrimonio histórico, quedó prácticamente reducido a escombros este sábado a raíz de un incendio provocado durante una serie de protestas sociales en Francia.
Guillaume Guérin, quien ejerce como alcalde de la localidad del interior del país, condenó con vehemencia lo ocurrido, describiéndolo como un acto abyecto en declaraciones concedidas a los medios aproximadamente cuatro horas después del incidente.
Según fuentes periodísticas, varios cientos de manifestantes incendiaron el inmueble cerca de las 5:00 p.m., además de volcar algunos automóviles frente a la sede municipal.
Los presentes fueron evacuados rápidamente, pero los bomberos no lograron domar las llamas, que subieron a los niveles superiores hasta la cubierta, la cual terminó desplomándose.
“Han quemado una casa que los limogueses estiman, pero no han puesto en riesgo el funcionamiento del servicio público. Es un monumento que arde, pero la República sigue en pie”, afirmó Guérin, añadiendo que se garantizará la continuidad de los servicios municipales a partir del domingo.
El dirigente municipal también expresó su plena confianza en que la justicia perseguirá a los culpables y aseguró que los responsables serán puestos bajo custodia.
Guérin señaló, además, que la policía nacional encargada de la seguridad careció de los medios necesarios para controlar a los manifestantes violentos, cuyo número calculó en cerca de mil personas.

