RDalDescubierto
Este lunes, varios países de América Latina suscribieron una declaración emitida por el gobierno estadounidense que recrimina las «acciones terroristas y otras operaciones de influencia perniciosa» que, según Washington, estarían llevándose a cabo en la región.
A la firma se unieron, además de EE.UU., las administraciones de Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, conformando un bloque de diez Estados que apoyan la postura de Washington.
El comunicado, proveniente del Departamento de Estado, señala que Irán y sus aliados «participan en una serie de complots letales patrocinados por Irán y sus socios» y ordena que «la República Islámica de Irán y sus ‘proxies’ deben detener esas acciones de inmediato».
Los diez firmantes solicitan la adopción de «medidas adicionales» para enfrentar la presunta amenaza iraní y reiteran su «determinación de proteger a nuestras naciones y pueblos contra tales riesgos».
Teherán, por su parte, ha desmentido una y otra vez las imputaciones de Washington, calificándolas de «infundadas». Tras la iniciativa diplomática impulsada por Colombia, Irán declaró que «ninguna de las acusaciones» presentadas por Bogotá es «justificada o lógica», insinuando que la medida estuvo motivada por la influencia de EE.UU. e Israel.

