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Según informó un funcionario de Israel citado por fuentes, el copiloto de origen omaní acusado de intentar secuestrar un vuelo de Flydubai con destino a Israel pretendía estrellar la aeronave contra el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv.
Las pesquisas, sustentadas en declaraciones del sospechoso obtenidas durante interrogatorios efectuados la semana pasada en los Emiratos Árabes Unidos, indicaron que el plan se había concebido antes de su ingreso a Flydubai, compañía en la que laboró por más de un año; además, el mismo funcionario señaló que el copiloto había visitado suelo israelí en ocasiones previas.
El episodio se desencadenó el 30 de septiembre, cuando la aeronave se aproximaba al espacio aéreo israelí; Al Hamami habría asaltado al capitán Smit Machchhar con el hacha de emergencia, intentando obligar al avión a precipitarse, según declararon el primer ministro israelí, varios pasajeros y el propio comandante.
El capitán consiguió repeler el ataque y abrir la puerta de la cabina; a continuación, pasajeros israelíes y miembros de la tripulación sujetaron al copiloto. Dos pilotos que viajaban como pasajeros colaboraron para retomar el mando, y la nave realizó un aterrizaje de urgencia en Tabuk, Arabia Saudita.
Eytan Ben David, exsubdirector de seguridad de aviación de El Al y antiguo integrante del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, afirmó que los protocolos de su país debieron impedir que Al Hamami operara un vuelo con destino a Tel Aviv.
Israel recibe con antelación las listas de pasajeros y tripulantes de los vuelos que ingresan a su territorio.
Ben David explicó que, al menos en el pasado, una unidad de seguridad del Ministerio de Transporte revisaba dichos listados para identificar posibles amenazas entre los viajeros.
Según él, bajo la normativa vigente, la nacionalidad omaní del copiloto habría sido suficiente para excluirlo de cualquier vuelo hacia Israel, dado que Omán no mantiene relaciones diplomáticas formales con el país.
“Es una enorme falla y un gran milagro”, comentó Ben David al referirse al desenlace del intento.
En 2023, el gobierno israelí aprobó una ley que obliga a las aerolíneas extranjeras a entregar previamente las listas de pasajeros y tripulantes de sus vuelos a Israel, con el objetivo de prevenir actos terroristas.
Tras el intento de secuestro, el Ministerio de Transporte de Israel y sus organismos de seguridad, tanto internos como externos, declararon que no tenían responsabilidad en la revisión de las tripulaciones de aerolíneas extranjeras.
Los antecedentes del copiloto revelan posibles fallas en el proceso que le permitió seguir operando como piloto después de haber sido retirado de esa función por su anterior empleador, Oman Air.
Las autoridades omaníes detectaron que el piloto visitaba sitios web catalogados como radicales.
Como respuesta, Oman Air lo reubicó en un cargo administrativo; posteriormente, Al Hamami renunció y abandonó la compañía alrededor de 2024.
Posteriormente se mudó a Dubái y fue contratado por Flydubai.
Fuentes indicaron que la aerolínea emiratí no consultó a las autoridades de Omán antes de su contratación y que, al no haber sido despedido formalmente de Oman Air, su salida no activó alertas en los sistemas de control de contratación.
El vicepresidente de Estados Unidos manifestó que revisarán los controles; aunque Washington no contaba con información de inteligencia específica sobre Al Hamami, sus antecedentes generan dudas sobre los mecanismos empleados para determinar quién puede pilotar un avión comercial.

