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El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, declaró este miércoles que los responsables del presunto intento de ataque contra el vuelo FZ1073 de Flydubai, que partía de Dubái con destino a Tel Ávivi, «deben pagar» por sus actos.
En sus palabras, la prioridad debe estar en la intención del agresor y no solo en el desenlace. Quien intentó derribar el Boeing 737 MAX que transportaba a 180 pasajeros israelíes tiene que ser responsabilizado como si hubiera logrado el objetivo, al igual que cualquier Estado u organización terrorista que lo haya respaldado.
En la misma comunicación, Smotrich incluyó una cita de un salmo que celebra la victoria del rey David: «Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos por completo».
El avión emitió una señal de socorro cerca de noventa minutos después del despegue, cuando ya estaba sobre el espacio aéreo jordano, lo que generó temores de un posible secuestro. Tras ser redirigido, la aeronave aterrizó finalmente en territorio saudí.
Fuentes de Israel aseguran que el suceso se originó por una disputa entre los pilotos; uno de ellos habría intentado suicidarse estrellando la aeronave, pero el copiloto logró detenerlo. En el enfrentamiento se activaron los códigos 7700 y 7500, que indican toma de control hostil e intervención ilegal, desencadenando los sistemas de seguridad israelíes y regionales y obligando a suspender los despegues en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Ávivi.
Según un alto funcionario citado por medios locales, el piloto que intentó el ataque pretendía reproducir la tragedia del 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaeda secuestró cuatro aviones comerciales. Esta versión del hecho está ganando fuerza dentro de Israel.

