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Desde la cabina del avión papal, el pontífice tomó la palabra ante los periodistas luego de su regreso de Francia.
El lunes, el papa León XIV declaró que la Iglesia cuenta con «una responsabilidad particular» para acompañar y asistir a quienes han padecido abusos, encaminándolos hacia la recuperación, durante la rueda de prensa de su visita.
«El abuso sexual es, ante todo, un problema humano. Cuando ocurre dentro de la Iglesia, se añade otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y, en ocasiones, incluso destruida. Por eso, la Iglesia tiene una responsabilidad particular de acompañarlas y ayudarlas a buscar la sanación», afirmó el pontífice.
Al dirigirse a los corresponsales, explicó que a las víctimas francesas que encontró en Lourdes les pidió transmitir a todas las demás la disposición, tanto suya como de la Iglesia, de escucharlas y acompañarlas en su proceso de recuperación, reconociendo el dolor generado por esas situaciones de abuso.
Aunque los sobrevivientes hablan de «abusos sistémicos» dentro de la institución, León XIV precisó que prefiere usar otra formulación, pero admitió que «algunas organizaciones dentro de la Iglesia sí que, en ocasiones, por así decirlo, han actuado de forma abusiva como sistema». «En esos términos, hablé con ellas de cómo, en ciertos aspectos, se ha considerado que la Iglesia es responsable, pero también de cómo creo que la Iglesia puede desempeñar un papel importante para ayudarlas a encontrar la sanación», añadió.
Respecto a la laicidad del Estado, tema que abordó en varias oportunidades en territorio francés, el papa defendió que cuando la Iglesia habla de defender la vida y trata cuestiones de doctrina social, no está incursionando en la política. «Estamos aplicando el Evangelio a la vida de las personas», subrayó.
Continuó señalando que pueden existir políticos de izquierda y derecha, y también posturas que sostienen que la religión debe permanecer exclusivamente en el ámbito privado, que cada quien haga lo que desee en su vida personal y que el Estado mantenga distancia respecto a la fe. Reiteró que «la defensa de la vida es algo que, como todos ustedes saben, la Iglesia enseña y en lo que cree profundamente», y manifestó estar al tanto de las leyes de eutanasia aprobadas en Francia y en otras naciones europeas. «Pero, al estar en un lugar como Lourdes, donde la gente busca algo mucho más profundo, y al comprender que sus vidas tienen sentido incluso en medio de enfermedad, discapacidad o diferentes formas de sufrimiento, la Iglesia, por Jesús mismo, quiere estar cerca de esas personas y reafirmar los valores que, creo, la vida misma representa para todos nosotros», afirmó. «Así que diría que, si eso es hacer política, sí, lo hice. Pero no lo hice para intervenir en la política francesa, sino para enseñar lo que realmente cree la Iglesia».

