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El canciller cubano, Bruno Rodríguez, declaró este lunes que Estados Unidos está obstaculizando el comercio exterior de la isla mediante lo que describió como «amenazas, presiones y chantajes», lo que, según sus palabras, está provocando graves consecuencias humanitarias para la población.
Rodríguez señaló que aproximadamente 7,000 contenedores permanecen inmovilizados en puertos de diversas naciones, a pesar de que la mercancía ya había sido comprada y pagada bajo los estándares habituales del comercio internacional.
El funcionario explicó que la mayor parte de esos envíos está compuesta por alimentos, medicamentos, equipos médicos y otros insumos críticos para sectores estratégicos del país.
«El único objetivo de impedir su llegada a Cuba es arreciar el castigo colectivo que el gobierno de EE.UU. está imponiendo al pueblo cubano», enfatizó en sus publicaciones en redes sociales.
Esta acusación se suma a la formulada en julio por el viceprimer ministro y responsable del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez‑Oliva Fraga, quien advirtió que las restricciones estadounidenses mantienen retenidos en puertos caribeños cargamentos destinados a la alimentación, la salud, la energía y el suministro de agua.
Las líneas navieras también han sentido el impacto; en mayo, la compañía alemana Hapag‑Lloyd y la francesa CMA CGM anunciaron la suspensión de nuevos pedidos vinculados a Cuba para acatar las sanciones impuestas por EE.UU.
No obstante, a comienzos de septiembre Pérez‑Oliva comunicó que CMA CGM había reanudado parcialmente sus operaciones hacia la isla, restringiendo el servicio a alimentos, medicinas y material médico.
Rodríguez volvió a tocar el tema durante su participación en la XVIII Cumbre de los BRICS, denunciando el endurecimiento del bloqueo económico, el cerco energético y las sanciones secundarias estadounidenses, e incluso aludió a supuestas amenazas de una agresión militar contra la nación.
El canciller también agradeció a los integrantes del bloque BRICS la adopción de una declaración que expresa preocupación por la situación cubana.
Según su punto de vista, dicho documento refleja la oposición de los países del grupo a medidas coercitivas unilaterales que, a su entender, contravienen el Derecho Internacional.
Por su parte, Washington ha intensificado desde principios de 2026 su política de «máxima presión» contra La Habana, con el objetivo declarado de impulsar cambios políticos y económicos en la isla.
Entre las acciones señaladas por La Habana se encuentran el bloqueo al suministro de petróleo, vigente desde enero, y nuevas sanciones secundarias anunciadas en mayo, que, según las autoridades cubanas, complican aún más la relación de empresas extranjeras con Cuba.
La administración estadounidense presenta esas restricciones como instrumentos para presionar al gobierno cubano, mientras La Habana asegura que repercuten directamente en la población.
En síntesis, la retención de miles de contenedores y el endurecimiento de sanciones siguen alimentando una crisis humanitaria que, según el gobierno cubano, es consecuencia directa de la política estadounidense.

