@abrilpenaabreu
Durante años hemos medido el éxito del turismo dominicano contando visitantes, cruceros y habitaciones ocupadas, pero nos hemos preguntado: ¿Cuánto del dinero que produce el turismo permanece realmente en la República Dominicana?
Según Asonahores, durante 2025 el sector turístico realizó compras por más de 220,000 millones de pesos en bienes y servicios nacionales. Solamente en julio, las compras a suplidores alcanzaron 11,590 millones de pesos, equivalentes a más de 374 millones diarios.
Eso demuestra que detrás de cada habitación ocupada hay mucho más que un hotel, hay agricultores que producen frutas, vegetales, café y cacao. Hay pescadores, transportistas, fabricantes de muebles, técnicos, constructores y empresas que ofrecen tecnología, energía y otros servicios.
Cuando los hoteles compran productos nacionales, el dinero generado por el turismo sale de las zonas hoteleras y comienza a circular por todo el país.
Ahí es donde el turismo se convierte verdaderamente en desarrollo, porque podemos recibir millones de visitantes, pero si una parte considerable de lo que consumen tiene que importarse, también permitimos que parte de los beneficios salga nuevamente del país.
La meta no debe ser únicamente llenar habitaciones, también debemos procurar que esas habitaciones tengan colchones, muebles, textiles y productos elaborados por industrias dominicanas, y que los alimentos servidos procedan cada vez más del campo nacional.
El ministro de Turismo, David Collado, ha defendido precisamente esa visión: medir el éxito no solamente por los visitantes, sino por las oportunidades que la actividad genera para los dominicanos.
Ese enfoque merece reconocimiento, pero también exige preparar a nuestros productores.
Las cadenas hoteleras necesitan calidad constante, volumen, entregas puntuales, condiciones sanitarias y precios competitivos. Por eso, el Gobierno y el sector privado deben facilitar financiamiento, capacitación, certificaciones y asistencia técnica.
También debemos garantizar que las oportunidades lleguen a cooperativas, microempresas y pequeños productores, no solamente a las grandes compañías.
Los 220,000 millones de pesos constituyen una buena noticia, pero también deben ser un punto de partida. Tenemos que preguntarnos cuánto más podría quedarse en el país si logramos producir aquí una mayor proporción de los bienes que actualmente importa la industria turística.
El Gobierno merece reconocimiento por impulsar un turismo que continúa creciendo y que comienza a integrarse mejor con la producción nacional.
Ahora corresponde profundizar esa política, porque la mejor cifra turística no será únicamente cuántas personas nos visitan, será cuántos dominicanos pueden vivir mejor gracias a esas visitas, el turismo no se queda en los hoteles.
Cuando existe una política adecuada, llega al campo, mueve la industria y pone a producir a todo un país.

