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En una conversación con la conductora Keke Palmer, el actor Jamie Foxx recordó los momentos más duros de la enfermedad que lo afectó en 2023 y detalló cómo su experiencia como galardonado con el Oscar influyó en su proceso de recuperación.
El intérprete relató la mezcla de desconcierto, miedo y la chispa de humor que lo acompañó durante su internación, explicando que esos sentimientos se entrelazaban mientras los médicos le practicaban los exámenes habituales.
Al abrir los ojos, Foxx admitió sentirse totalmente desorientado y, como mecanismo defensivo, recurrió al humor que lo ha caracterizado, lanzando bromas durante los chequeos, incluso afirmando que su nombre era otro y, al recibir la noticia de un derrame cerebral, soltó un monólogo diciendo: “¿Cómo que Dave Chappelle tuvo un derrame?”.
Ese toque cómico no buscaba negar la gravedad del cuadro, sino servir como la única herramienta que tenía para asimilar lo que ocurría; sin embargo, los equipos médicos a veces no lograron confirmar si el actor estaba completamente consciente, según recordó su hija Corinne entre carcajadas: “Los médicos no sabían si mi papá estaba bien o no”.
Más tarde, una enfermera del hospital le informó de la verdadera dimensión del problema, asegurando que “menos del 3 % de los pacientes que ingresan con mi diagnóstico salen caminando”.
Durante la fase de recuperación, Corinne Foxx tomó el papel de cuidadora, una responsabilidad que describió como algo que pocos hijos podrían imaginar; el propio médico le comentó que sin su apoyo el actor no habría sobrevivido, y ella confesó que “nunca estás listo para cuidar a tu padre”, pero se mantuvo enfocada en acompañarlo y ayudarlo a superar la crisis.
El actor, agradecido, la describió como “una protectora”, aludiendo a un personaje que abandona la tranquilidad para defender a su familia cuando el peligro se presenta, resaltando el sacrificio y la entrega que mostró en esos momentos críticos.

