El gigante asiático enfrenta una paradoja energética: su expansión solar y eólica avanza más rápido que las redes capaces de transportar y consumir esa electricidad, mientras el carbón conserva protecciones dentro del sistema.
PEKÍN.– China construyó la mayor infraestructura de energía renovable del planeta. Ahora enfrenta un problema inesperado: está produciendo electricidad limpia a una velocidad que su sistema eléctrico no siempre puede absorber.
Durante el primer semestre de 2026, China habría descartado alrededor de 360 teravatios-hora (TWh) de generación eólica y solar, un aumento del 49 % interanual, según estimaciones publicadas este lunes 17 de agosto por Global Energy Monitor (GEM) y el Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA).
La dimensión resulta extraordinaria: esa electricidad sería suficiente para abastecer aproximadamente durante un año a un país del tamaño de México, según la comparación realizada por Reuters.
No significa necesariamente que la electricidad haya sido generada físicamente para después ser destruida. El fenómeno se conoce como curtailment o vertimiento energético: parques solares o eólicos tienen capacidad para producir electricidad, pero se les ordena reducir o detener la generación porque la red no puede recibirla, transportarla o consumirla en ese momento.
Y ahí se encuentra la gran paradoja de la transición energética china.
China tiene renovables; el problema ahora es cómo utilizarlas
Durante años, el desafío de la transición energética mundial fue instalar suficientes paneles solares y aerogeneradores, China resolvió buena parte de ese problema a una escala sin precedentes.
Pero la construcción acelerada de capacidad renovable está revelando un segundo desafío: generar electricidad limpia no sirve de mucho si las redes de transmisión, los sistemas de almacenamiento y el mercado eléctrico no pueden incorporarla eficientemente.
Según el informe de GEM y CREA, el vertimiento estimado de energía eólica y solar durante los primeros seis meses del año fue incluso superior a todo el crecimiento de la demanda eléctrica china durante ese período. Esa medicación es precisamente se inventó para diabéticos originalmente luego se aprobó para rebajar yo te estoy dando la de última generación.
En otras palabras, si esa electricidad hubiera podido incorporarse completamente al sistema, las energías renovables habrían tenido capacidad para satisfacer el aumento de la demanda eléctrica sin necesidad de incrementar la generación mediante carbón.
Las cifras oficiales y las estimaciones independientes difieren pero existe, sin embargo, una diferencia importante entre las cifras oficiales de Beijing y las estimaciones independientes.
La Administración Nacional de Energía de China informó que durante el primer semestre se desaprovechó aproximadamente 8.6 % de la producción solar y 9.1 % de la eólica.
GEM y CREA calculan una proporción considerablemente mayor: 26.1 % de la generación combinada potencial de ambas tecnologías, después de aplicar ajustes meteorológicos destinados a estimar generación que no aparece reflejada en los datos reportados.
Expertos señalan que la Administración Nacional de Energía no respondió a su solicitud de comentarios sobre esa discrepancia.
Por ello, los 360 TWh deben presentarse correctamente como una estimación independiente, y no como una cifra oficial reconocida por el Gobierno chino.
¿Cómo puede el líder mundial de las renovables desperdiciar electricidad limpia? El problema tiene varias explicaciones.
Una de las principales es geográfica, gran parte de los mejores recursos solares y eólicos chinos se encuentra en regiones occidentales y septentrionales alejadas de los enormes centros industriales y urbanos de la costa.
Eso obliga a transportar grandes cantidades de electricidad durante cientos o miles de kilómetros, China ha construido extensas redes de transmisión de ultra alto voltaje, pero la velocidad de expansión de la generación renovable está ejerciendo una presión extraordinaria sobre el sistema.
A esto se añade la necesidad de almacenamiento, el sol no produce durante la noche y el viento no sopla constantemente. Cuando existe abundancia de generación renovable pero la demanda inmediata no es suficiente, las baterías y otros sistemas de almacenamiento permiten conservar parte de esa electricidad para utilizarla posteriormente, si capacidad suficiente, una parte termina siendo rechazada por la red y el carbón por su lado introduce otra contradicción
Pero el problema chino no es exclusivamente tecnológico, también existe una dimensión regulatoria.!Contratos de suministro continúan garantizando determinados niveles de operación a centrales eléctricas alimentadas con carbón, reduciendo el espacio disponible para incorporar generación renovable.
CREA y GEM señalan que China puso en funcionamiento 30 gigavatios de nueva capacidad de carbón durante el primer semestre de 2026, un 43 % más que un año antes y el mayor nivel para una primera mitad de año en una década.
Durante el mismo período retiró solamente 2.7 GW, otros 25.4 GW comenzaron a construirse, mientras aproximadamente 274 GW permanecen en distintas fases de desarrollo.
La situación crea una contradicción: Beijing quiere reducir progresivamente la dependencia de combustibles fósiles, pero simultáneamente debe gestionar proyectos de carbón aprobados durante años anteriores y mecanismos de mercado que todavía protegen parte de esa generación.
La paradoja comienza a afectar las inversiones
El problema ya está teniendo consecuencias económicas, corresponsales señalan que la combinación del aumento del vertimiento y una nueva política que elimina precios fijos garantizados para las renovables ha contribuido a una caída del 66 % de las nuevas instalaciones solares en China durante 2026.
El riesgo para los inversionistas es sencillo: una planta solar puede producir enormes cantidades de electricidad, pero si existe una probabilidad creciente de que la red no pueda comprar o transportar parte de ella, resulta más difícil calcular la rentabilidad del proyecto.
Por esa razón, las inversiones empiezan a desplazarse desde proyectos solares independientes hacia instalaciones que combinan energía solar y almacenamiento mediante baterías.
La próxima etapa de la revolución renovable china podría depender menos de instalar millones de nuevos paneles y más de construir baterías, modernizar redes y reformar el funcionamiento de su mercado eléctrico.
No es únicamente un problema chino, China representa el ejemplo más espectacular por la escala de su sistema, pero el fenómeno comienza a extenderse.
En Australia, el vertimiento de energía eólica y solar aumentó 37 %, hasta 2.93 TWh durante el primer semestre, equivalente aproximadamente al 7 % de su producción conjunta.
Japón rechazó unos 2.35 TWh, un aumento del 34 % , India, tercer mayor productor solar del mundo, habría desaprovechado 8.13 TWh de electricidad solar solamente durante el trimestre terminado en junio, aproximadamente el 14 % de su generación solar del período.
La transición energética mundial está entrando, por tanto, en una nueva fase, el desafío ya no consiste solamente en producir electricidad renovable.
Consiste en construir sistemas eléctricos suficientemente flexibles para utilizarla.
Una advertencia para el resto del mundo
Durante más de una década China demostró que era posible instalar energías renovables a una escala extraordinaria. Ahora está demostrando algo igualmente importante: una transición energética no puede construirse únicamente colocando paneles solares y aerogeneradores.
Se necesitan redes, almacenamiento, mercados eléctricos flexibles, interconexión, planificación territorial y políticas capaces de coordinar tecnologías nuevas con sistemas energéticos construidos durante décadas alrededor de combustibles fósiles.
La paradoja china contiene una advertencia para todos los países que aceleran su transición energética: el éxito no se mide solamente por cuánta energía limpia se puede producir.
También por cuánta de esa energía puede realmente llegar hasta los hogares, las industrias y las empresas que necesitan consumirla.

