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Donald Trump reiteró su intención de reactivar las conversaciones con Corea del Norte al sostener una reunión bilateral con el presidente surcoreano Lee Jae Myung en la ciudad de Nueva York.
De acuerdo con lo comunicado por Wi Sung‑lac, asesor de seguridad de Corea del Sur, los dos mandatarios pactaron mantener una comunicación constante, asumiendo los papeles de “pacificador” y “impulsor” respectivamente, con el fin de allanar el camino hacia el diálogo y una paz duradera en la península coreana; la junta tuvo una duración de treinta minutos.
En ese mismo intercambio, Trump volvió a expresar su deseo de encontrarse con Kim Jong‑un antes de que finalice el año, pese a que el gobierno norcoreano ha minimizado dichos gestos y aún no ha confirmado ningún contacto al respecto.
Durante el encuentro oficial, realizado en territorio estadounidense, ambos líderes decidieron excluir de la agenda la cuestión del estrecho de Ormuz y la posible movilización de tropas hacia Oriente Medio dentro del marco de la confrontación entre EE. UU. e Irán.
Esa decisión coincide con la postura del gobierno surcoreano, que ha descartado una intervención militar directa en ese conflicto, aunque recibe presiones de Washington.
Aun así, las delegaciones diplomáticas sostuvieron conversaciones paralelas; más tarde, el canciller surcoreano Cho Hyun y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio acordaron que Corea del Sur aportará recursos para garantizar la libre navegación marítima en la zona.
En el plano económico, la agenda conjunta resaltó los avances en los sectores comercial e industrial, y ambos dirigentes elogiaron los notables progresos alcanzados en los proyectos de inversión estratégica bilateral.
Estas negociaciones se inscriben después del anuncio oficial de Seúl de su primer plan inversor, diseñado para evitar aumentos arancelarios, que contempla la construcción de una planta de generación eléctrica a gas en Texas, con un valor estimado en 22,300 millones de dólares según fuentes de una agencia local.

