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Los New York Knicks están en una posición privilegiada para intentar defender el campeonato que obtuvieron recientemente, con la meta de ser el primer equipo en repetir título desde que los Golden State Warriors lo lograran hace diez años. No obstante, el recorrido está plagado de obstáculos, entre ellos la delicada situación financiera que afecta a Miles McBride.
El dueño James Dolan ha continuado generando ingresos, pero la opción de elevar el nivel salarial del segundo al primer rango fue descartada hace varios meses; la franquicia opera al límite que la liga impone.
Esa condición ha impedido que se formalice una nueva propuesta para McBride. Los Knicks admiten que su rendimiento reciente supera ampliamente el contrato de tres años y 13 millones de dólares que firmó hace dos temporadas, por lo que mantuvieron conversaciones con él a lo largo del verano.
Aunque ambas partes podrían alcanzar un acuerdo, el jugador no cuenta con espacio disponible en la hoja de salarios. Su incorporación depende de que se realicen movimientos que liberen el cupo necesario para firmarlo sin sobrepasar el techo de 221 millones de dólares en sueldos.
En la práctica, a pesar del entusiasmo por McBride, la directiva de la ciudad neoyorquina lo coloca al final de la lista de prioridades, pues su atención está centrada en posibles extensiones de Karl‑Anthony Towns, Josh Hart y Jalen Brunson. De concretarse esas renovaciones, gran parte del presupuesto quedaría comprometido con el quinteto titular, reduciendo aún más el margen para los jugadores de segunda línea.
Ante esos números, la estrategia de los actuales campeones podría orientarse a un intercambio que saque el mayor valor de McBride, quien aún tiene un año de contrato y ha demostrado ser una pieza valiosa en la NBA. Los Knicks aún no han tomado una decisión definitiva, pero la idea de moverlo se vuelve cada vez más plausible.

