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La necrofilia histriónica de Abelardo

by maria_lopez
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El estremecedor itinerario del presidente de Colombia entre los cadáveres de presuntos delincuentes abatidos por la fuerza pública pone al descubierto una conducta despreciable y un histrionismo enfermizo, demostrando que cualquier individuo puede ascender al poder a través de un proceso electoral.

De esas urnas emergieron personajes llamativos como , un político que se introdujo en una sociedad colombiana sumamente manipulable, donde los sistemas electorales son tan vulnerables que pueden ser corrompidos por interferencias externas, como quedó patente en la segunda vuelta.

Lo que motiva a De la Espriella es su afán por la espectacularidad en los discursos, la manipulación de la opinión pública, la mentira descarada y la tergiversación de datos según le convenga.

En su recorrido profesional, ejerció como abogado de narcotraficantes, paramilitares, evasores de impuestos, lavadores de dinero, estafadores y demás delincuentes, acumulando una considerable fortuna; se rumorea que incluso engañó a algunos de sus propios clientes.

Aunque su temperamento resulta grotesco, en la campaña electoral más reciente acusó a sus adversarios de ser exactamente aquello que él mismo representa.

Se aprovechó del desconocimiento de millones de colombianos para sembrar la idea de que existían vínculos con esos individuos en el presidente Gustavo Petro y en el candidato Iván Cepeda.

El caso reviste una gravedad absoluta desde cualquier perspectiva: a nivel humano es un acto de barbarie que se vuelve aberrante al instrumentalizar a las víctimas con fines propagandísticos, vulnerando la dignidad de las personas aun después de su muerte.

Peor aún, los medios colombianos —afines a la derecha, la ultraderecha y el paramilitarismo— mantienen un silencio cómplice ante el burdo discurso del actual presidente del país.

De la Espriella está convencido de que su paseo entre los cuerpos engalanados de los supuestos delincuentes fue correcto y probablemente lo repetirá cuando lo estime necesario. No obstante, al considerar los terribles hechos ocurridos en la lucha contra guerrillas, narcotraficantes y paramilitares —clientes de Abelardo—, nadie puede dudar que esos fallecimientos serán catalogados como los llamados “falsos positivos”.

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