@abrilpenaabreu
Elías Báez, director de la DIDA, hizo denuncias valientes durante el reciente debate de RD Decide. Habló de médicos que recetan por marca, del cobro ilegal de copagos y de especialistas que pretenden cobrar nuevamente por leer los resultados de estudios indicados durante una consulta que el paciente ya pagó.
La lista es larga, pero Báez llegó al verdadero problema: el Sistema Dominicano de Seguridad Social nació enfermo. En la mesa donde se toman las grandes decisiones están representados casi todos los intereses, menos el de quien sostiene el sistema con sus aportes y lo necesita cuando se enferma: el afiliado.
Eso tampoco significa que todos los médicos sean los villanos. Algunos reciben por una consulta menos de lo que cuesta un lavado de cabeza en un salón de un barrio empobrecido. Pretender servicios médicos dignos mientras se pagan tarifas indignas también es una forma de deteriorar la atención.
El sistema necesita una revisión integral y justa para todas las partes. No puede continuar descansando sobre los hombros de unos, mientras otra pata de la mesa se alza con el santo y la limosna.
Hoy esto parece el viejo juego de joder al más pendejo. Y, lamentablemente, el gran pendejo del sistema sigue siendo el afiliado: paga, espera, reclama, vuelve a pagar y casi nunca tiene voz donde se decide qué recibirá a cambio.

