@abrilpenaabreu
La apreciación del peso dominicano durante 2026 constituye una señal positiva para la economía nacional, no lo afirma únicamente el Gobierno: J.P. Morgan coloca nuestra moneda entre las de mejor desempeño de América Latina y considera que todavía tiene margen para fortalecerse frente al dólar.
El dato merece ser reconocido sin mezquindades ni apasionamientos, la estabilidad cambiaria no ocurre por casualidad. Responde al crecimiento de las exportaciones de oro, el dinamismo del turismo, el aumento de las remesas, la inversión extranjera y una mayor entrada de divisas al país.
También resulta significativo que el Banco Central no haya tenido que desprenderse de sus reservas para sostener artificialmente la moneda. Por el contrario, ha comprado dólares durante el año, esto indica que la apreciación del peso está respaldada por condiciones económicas reales y no por una operación temporal para maquillar el mercado.
Que una institución financiera de la dimensión de J.P. Morgan recomiende invertir en activos dominicanos representa, además, un voto de confianza en la estabilidad del país. Es una noticia favorable para la República Dominicana y un reconocimiento al manejo macroeconómico de las autoridades.
Pero el éxito no puede quedarse en los informes internacionales ni en las pantallas del mercado financiero.
Si el dólar baja, esa reducción debe comenzar a reflejarse en los productos importados, los medicamentos, los alimentos, las materias primas y los costos que diariamente enfrentan las familias dominicanas. No es aceptable que los precios suban inmediatamente cuando aumenta la divisa, pero permanezcan intactos cuando el peso recupera valor.
El fortalecimiento de la moneda debe convertirse en alivio para la población, de lo contrario, tendremos una buena noticia para los inversionistas, pero una realidad todavía distante para quienes van al supermercado, pagan transporte o compran medicamentos.
Corresponde al Gobierno defender este avance, preservar la estabilidad y garantizar condiciones para que sus beneficios lleguen al consumidor.
El peso dominicano se está fortaleciendo. Ahora falta lo verdaderamente importante: que también se fortalezca el bolsillo de la gente.

