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Los seguidores de Bad Bunny acudieron este sábado ataviados con prendas que evocan la tradición puertorriqueña, demostrando una enorme expectación por lo que pueda surgir en el primero de los dos shows que cerrarán su gira internacional «Debí tirar más fotos».
Una masiva congregación de miles de personas se reunió en el Estadio Hiram Bithorn, ubicado en San Juan, ondeando una gigantesca bandera tricolor de la isla. Antes de que diera inicio el concierto, el recinto se llenó de actividades al aire libre, entre ellas clases de salsa, un mercado de artesanías locales y varios puestos de comida y bebida típica.
El estadio estaba decorado con ilustraciones de las famosas sillas de la isla, una palma y el icónico sapo concho, recibiendo a los asistentes que llegaban con «la pava», la flor de maga o camisetas con la imagen del cantante.
Gabriel López, joven de la zona, comentó a una agencia de noticias que Bad Bunny ha exportado la cultura puertorriqueña a distintos rincones del planeta, describiéndolo como «una figura que ha inspirado a todos los puertorriqueños».
Alejandra Sofía Pérez, de 20 años, expresó su entusiasmo por la posibilidad de que personas de otras latitudes compartan la música y la identidad de la isla, declarando: «No tengo palabras para expresar lo feliz que estoy de ser puertorriqueña».
Como es habitual en cada presentación, los fanáticos se preguntan si el espectáculo incorporará la emblemática casita puertorriqueña, símbolo que ha sido llevado por celebridades de todo el mundo, y también qué artistas invitados compartirán el escenario con el “Conejo Malo”.
Durante la residencia de 31 conciertos que se realizó en Puerto Rico entre julio y septiembre, se vivió uno de los momentos más emotivos; entre los nombres que ya han subido al escenario junto a Bad Bunny se encuentran Jowell y Randy, J Balvin, Karol G, Cazzu, Quevedo, Kany García, Romeo Santos, Feid y Grupo Frontera, entre otros.
Bad Bunny se convirtió en el primer artista en presentarse en el Estadio Hiram Bithorn luego de su remodelación, una obra que supuso una inversión cercana a los 40 millones de dólares y que anteriormente había albergado una fase del Clásico Mundial de Béisbol.
Antes del cierre de la gira, el cantante difundió un video emotivo que reforzó la expectativa del público.
Con una capacidad aproximada de 30 000 personas, el recinto agotó sus entradas en cuestión de horas, lo que provocó una movilización masiva de seguidores y supuso un reto para las autoridades locales.
El municipio de San Juan reforzó los protocolos de seguridad y transporte, poniendo a disposición decenas de autobuses gratuitos que conectan una estación del Tren Urbano con el estadio. Un estudio de Advantage Business Consulting estima que los dos conciertos generarán alrededor de 24,4 millones de dólares en actividad económica.
