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El mandatario estadounidense Donald Trump describió este lunes el proceso electoral de Brasil como “fraudulento”, pese a que el exlíder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva superó el domingo al candidato de la ultraderecha Flávio Bolsonaro, y señaló que guarda una relación amistosa con el recién electo presidente.
“Se veía terrible. La impresión que me dejó fue pésima. No me alineé con ninguno, pero parecía una elección muy fraudulenta”, comentó Trump a los periodistas antes de abordar el avión presidencial Air Force One, que lo dirigirá a Mississippi para un acto de campaña.
“Honestamente, no apoyé a ningún candidato ni respaldé ninguna opción, pero la imagen que proyectó la votación fue sumamente corrupta”, añadió el jefe de Estado, recordando que en 2020 había insinuado sin pruebas un supuesto fraude electoral tras su derrota frente a Joe Biden.
Ante la interrogante de si tomaría alguna medida, el exmandatario respondió que su responsabilidad es dirigir a Estados Unidos, no a Brasil. “Tengo buena relación con Lula, nos llevamos bien, pero considero que el proceso electoral dejó una imagen muy desfavorable”, puntualizó.
Lula obtuvo su cuarto mandato al conseguir el 52 % del voto en la segunda vuelta, frente al 48 % de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La diferencia se tradujo en 4,4 millones de sufragios: 64,2 millones para el ganador y 59,8 millones para su rival.
Tras la publicación de los resultados, Flávio Bolsonaro se negó a aceptar la derrota y anunció que presentará ante los tribunales una solicitud de nulidad del comicio, argumentando como anomalía la ampliación de dos horas al horario de votación.
La victoria de Lula representa un revés para los intentos de Trump de afianzar la influencia de Washington en América Latina mediante gobiernos de derecha alineados con su agenda.
Si bien el expresidente norteamericano no manifestó públicamente su respaldo a Bolsonaro, lo recibió en mayo en el Despacho Oval. Además, intensificó la presión sobre Brasil e instauró aranceles elevados como represalia al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, quien fue condenado por intentar un golpe de Estado.

