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Ramón Castillo, quien dirige el Centro de Educación para el Medio Ambiente y la Agricultura (Cemaagri), afirmó que la agricultura dominicana se halla atrapada en un círculo que desincentiva la capacitación técnica y frena un crecimiento productivo sostenible.
El dirigente explicó que la oferta educativa que proviene de universidades y politécnicos resulta insuficiente, ya que gran parte de los programas de estudio no están alineados con las demandas reales del sector agropecuario.
Como resultado, numerosos profesionales del campo carecen de las competencias necesarias para afrontar de manera eficaz los retos productivos, tecnológicos, de gestión del capital humano y medioambientales que se presentan en la actualidad.
Castillo señaló que esta falta de preparación disminuye la eficiencia y el rendimiento de los establecimientos agrícolas, limitando su capacidad para aprovechar recursos, oportunidades y elevar la productividad. El bajo nivel de producción presiona los ingresos de los productores, mantiene salarios bajos, reduce la inversión y restringe las posibilidades de desarrollo, lo que a su vez merma la motivación laboral y aleja a los jóvenes de la carrera de agronomía.
Para romper este ciclo, el presidente del Cemaagri enfatizó la necesidad de crear alianzas permanentes entre las instituciones académicas, las empresas, los agricultores y el Estado, con el objetivo de fortalecer la formación técnica y reactivar el sector.

