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El dirigente progresista Luiz Inácio Lula da Silva fue declarado ganador de la segunda vuelta electoral celebrada este domingo, alcanzando el 51,74 % del sufragio, mientras que el senador de extrema derecha Flávio Bolsonaro obtuvo el 48,26 %, según los resultados oficiales que ya incluyen el 97,69 % de las boletas escrutadas.
Este resultado constituye una hazaña sin precedentes en la historia democrática de Brasil: es la primera vez, desde la restauración del orden civil tras la dictadura militar (1964‑1985), que un candidato que quedó en segunda posición en la primera ronda logra revertir la balanza y vencer al primero en la segunda.
En la votación inicial, Flávio lideró con el 47 % de los votos, superando a Lula por apenas dos puntos porcentuales, lo que se tradujo en una ventaja de alrededor de 2,2 millones de sufragios a su favor.
No obstante, en la segunda fase del comicio, Lula consiguió dar la vuelta a esa diferencia, sumando más de cuatro millones de votos adicionales respecto a su rival, lo que le permitió sobrepasar la barrera del 50 % y consolidar su victoria.
Esta inversión de resultados subraya un giro inesperado en la preferencia del electorado brasileño, marcando un nuevo capítulo en el que la figura del exmandatario logra sobreponerse a la corriente ultraconservadora que había dominado la primera ronda.

