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El domingo 25 de octubre, el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que Luiz Inácio Lula da Silva se llevó la victoria en la segunda vuelta de la presidencia brasileña.
Lula acumuló más de 64 millones de sufragios válidos, dejando atrás al senador Flávio Bolsonaro, quien quedó con cerca de 59 millones; la diferencia supera los tres puntos porcentuales. La participación se tradujo en un número importante dentro de los 158 millones de electores habilitados.
En la ronda inicial, el 4 de octubre, el candidato de la familia Bolsonaro encabezó la lista de votos válidos, mientras que Lula se ubicó en segundo lugar. Las encuestas de Datafolha y Quaest del día anterior al balotaje mostraban a Lula con un 49 % frente al 51 % de su rival.
El Partido de los Trabajadores (PT) denunció que varios alcaldes opositores limitaron el servicio de transporte público el día de la votación, a pesar de la normativa que obliga a mantener la movilidad. Las quejas se concentraron en la capital federal y en Salvador, la quinta urbe más poblada del país.
En la capital bahiana, la Justicia Electoral ordenó la detención del secretario de Movilidad, Pablo Souza, bajo sospecha de haber retirado unidades de autobús para perjudicar al candidato petista. La alcaldía de Salvador está bajo control de dirigentes alineados al bolsonarismo, lo que avivó la controversia.
Kassio Nunes Marques, presidente del TSE, pospuso la respuesta a la demanda interpuesta por el PT, señalando: «Ya existe una demanda en el TSE en este sentido y esto será analizado a su debido tiempo». El PT sostuvo que electores de Salvador, Teresina y São Paulo que esperaron en vano el autobús enfrentaron los mismos impedimentos que los de otras ciudades donde se redujo la flota.
Flávio Bolsonaro también pidió una prórroga del proceso, argumentando que intensas lluvias complicaron la jornada. Se registraron indicios contradictorios, con cierres parciales del TSE a partir de las 17:00 y colegios cerrados en Río de Janeiro. En 2022, Lula había derrotado a Jair Bolsonaro con 50,90 % contra 49,10 %. Tras ese escrutinio, sectores bolsonaristas solicitaron un golpe militar y la justicia condenó al expresidente a más de 25 años de prisión por intentar anular la elección. Desde la cárcel, Bolsonaro designó como candidato a su hijo mayor, de 44 años. Lula iniciará su cuarto mandato el 5 de enero de 2027.

