El Gobierno busca contener los disturbios mientras mantiene al ministro del Interior. Le Pen endurece sus críticas y los organizadores anuncian nuevas movilizaciones.
PARÍS, 19 de octubre de 2026.— El Gobierno francés pidió este lunes a las autoridades territoriales establecer toques de queda parciales y localizados después de los disturbios del fin de semana. El primer ministro, Sébastien Lecornu, descartó una restricción general para todo París y señaló que, por ahora, considera las medidas focalizadas más adecuadas que un estado de emergencia nacional, aunque no excluyó recurrir a este último.
La decisión llega mientras el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por su respuesta a los saqueos y ataques registrados durante las movilizaciones contra el costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos.
Macron mantiene al ministro del Interior
Emmanuel Macron rechazó la dimisión presentada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez. La Presidencia justificó su continuidad por la necesidad de mantener el mando de las fuerzas de seguridad durante la crisis.
El Ejecutivo también anunció un fondo específico para los comercios afectados y medidas de apoyo al empleo. El ministro de Comercio, Serge Papin, situó en al menos 3,000 los establecimientos que sufrieron daños o saqueos.
El balance difundido este lunes sitúa las detenciones en alrededor de 2,400 y los policías y gendarmes heridos en cerca de un millar. Las cifras corresponden a las actuaciones y enfrentamientos del fin de semana y pueden actualizarse.
Las protestas continúan
La coordinación de chalecos amarillos vinculada a la convocatoria anunció nuevas acciones para el sábado 24 de octubre. Este lunes, estudiantes también bloquearon el acceso al Museo del Louvre, una señal de que la movilización continúa después de la jornada del fin de semana.
El movimiento se originó en centros de secundaria con reclamos por falta de profesores y malas instalaciones. Después incorporó demandas sobre desigualdad, gasto público y poder adquisitivo. Las marchas reunieron a cientos de miles de personas; paralelamente, grupos violentos atacaron edificios públicos, comercios y vehículos policiales.
Le Pen eleva la ofensiva política
Marine Le Pen describió la situación como una crisis de confianza y autoridad y responsabilizó tanto a Macron como a la extrema izquierda. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, también cuestionó el control del orden público. Su intervención representa una ofensiva contra el Gobierno, no una adhesión a las demandas estudiantiles.
Desde la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon ha respaldado la movilización de los estudiantes y ha incorporado propuestas educativas a su campaña presidencial. Las protestas han adquirido así una dimensión electoral, con dirigentes de posiciones enfrentadas tratando de convertir el descontento en apoyo político.
Macron termina su segundo mandato en 2027 y no puede aspirar a un tercero consecutivo, conforme al artículo 6 de la Constitución. La crisis ocurre, por tanto, cuando comienza a definirse su sucesión y aumenta la presión sobre el Gobierno para recuperar la seguridad y responder a los reclamos sociales.

