La justicia estadounidense acusa al expresidente venezolano y a su esposa de participar en una presunta estructura de represión que habría utilizado descargas eléctricas, asfixia, agresiones sexuales y amenazas contra detenidos. Ambos rechazan las acusaciones y deberán responder ante un tribunal federal de Nueva York.
NUEVA YORK.— El proceso judicial contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, entra este jueves 15 de octubre en una nueva etapa. Ambos fueron citados a comparecer ante el juez federal Alvin Hellerstein, en Manhattan, para responder a una acusación ampliada que incorpora el delito de conspiración para cometer torturas.
La audiencia está programada para las 11:00 de la mañana, hora de Nueva York, luego de que la Fiscalía del Distrito Sur presentara el pasado 8 de octubre una nueva acusación formal que extiende considerablemente el alcance del expediente.
Hasta ahora, el caso había estado centrado principalmente en presuntas operaciones de narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas. La nueva imputación incorpora directamente el supuesto uso de la tortura como instrumento de represión política.
La acusación incluye presuntas víctimas venezolanas y al menos tres ciudadanos estadounidenses. Maduro y Flores niegan haber cometido los delitos que les atribuyen los fiscales.
De las acusaciones por narcotráfico a las denuncias de tortura
La ampliación del expediente representa un cambio importante en la estrategia de la Fiscalía estadounidense. Los investigadores ya no se limitan a intentar demostrar que Maduro y su entorno habrían facilitado operaciones de tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. Ahora sostienen que ambos participaron en una conspiración destinada a reprimir opositores políticos, militares considerados desleales y otras personas identificadas como amenazas para su permanencia en el poder.
Según la acusación, la presunta estructura represiva recurrió a detenciones arbitrarias, violencia física, aislamiento, privación de alimentos y amenazas contra familiares de los detenidos.
Entre los métodos descritos figuran descargas eléctricas, asfixia, violencia sexual y otras formas de maltrato.
La Fiscalía atribuye a Maduro un papel de dirección dentro de esa estructura y sostiene que, en determinados episodios, habría recomendado métodos de interrogatorio y recibido información sobre el tratamiento de prisioneros.
En cuanto a Cilia Flores, los fiscales alegan que participó en el diseño y funcionamiento del sistema y que habría ordenado actuaciones contra personas específicas.
Estas afirmaciones forman parte de una acusación penal y todavía deben ser demostradas ante un tribunal. No constituyen hechos judicialmente probados.
Los cinco cargos que ahora enfrentan
La acusación sustitutiva presentada por el Departamento de Justicia estadounidense contiene cinco cargos principales:
– Conspiración para cometer narcoterrorismo.
– Conspiración para cometer torturas.
– Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos.
– Uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos vinculados con los presuntos delitos de narcotráfico.
– Conspiración relacionada con el uso y posesión de esas armas y dispositivos.
El cargo específico de conspiración para cometer tortura contempla una pena máxima de 20 años de prisión. Otros cargos conllevan mínimos obligatorios y penas máximas que pueden alcanzar la cadena perpetua.
Las eventuales condenas dependerán de cuáles acusaciones logre probar la Fiscalía y de las decisiones del tribunal. La defensa rechaza los cargos y prepara una batalla por la inmunidad
Maduro y Flores se declararon anteriormente no culpables de las acusaciones relacionadas con narcotráfico. Sus abogados también han rechazado las nuevas imputaciones de tortura.
El abogado Barry Pollack, representante de Maduro, ha sostenido que su defendido niega las acusaciones y espera poder defenderse durante el juicio.
La defensa mantiene, además, un argumento jurídico central: que los acusados gozaban de inmunidad por sus funciones oficiales al frente del Estado venezolano.
El tribunal tiene prevista una audiencia para el 17 de noviembre, en la que examinará una solicitud para desestimar los cargos basada en la inmunidad soberana. La Fiscalía se opone a esa interpretación.
El juicio está programado para comenzar el 1 de junio de 2027, aunque el calendario podría modificarse por decisiones judiciales posteriores.
La captura de enero y sus consecuencias políticas
Maduro y Flores permanecen detenidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn desde su captura el 3 de enero de 2026, durante una operación militar estadounidense en Caracas ordenada por el presidente Donald Trump.
La operación alteró profundamente las relaciones entre Washington y Venezuela. Desde entonces, Delcy Rodríguez asumió la conducción del Gobierno venezolano y ha incrementado la cooperación con Estados Unidos, particularmente en áreas de interés económico y energético.
La detención de Maduro también abrió un debate jurídico internacional sobre el uso de la fuerza estadounidense para capturar a un exjefe de Estado extranjero y trasladarlo a territorio norteamericano.
Ese debate es distinto de la responsabilidad penal que deberá determinar el tribunal de Nueva York: la legalidad de la operación militar y la culpabilidad de los acusados son cuestiones que requieren análisis independientes.
¿Por qué son importantes las nuevas acusaciones?
La incorporación de los cargos de tortura amplía el proceso hacia una dimensión que anteriormente no ocupaba el centro del expediente estadounidense: la presunta responsabilidad de Maduro y Flores en violaciones graves de derechos humanos.
Además, introduce episodios específicos que los fiscales deberán respaldar con pruebas y testimonios, incluidos los relacionados con ciudadanos estadounidenses.
El caso se desarrolla paralelamente a las investigaciones de la Corte Penal Internacional sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela. Sin embargo, son procedimientos diferentes, con jurisdicciones, delitos y exigencias probatorias propias.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La comparecencia de este jueves tiene por objeto que Maduro y Flores conozcan formalmente las nuevas imputaciones y expresen su posición procesal.
No es una audiencia para determinar su culpabilidad. Después vendrán las decisiones sobre las solicitudes de la defensa, la presentación y discusión de pruebas y, si el expediente continúa hacia juicio, el examen de las acusaciones ante el tribunal correspondiente.
Por ahora, el dato central es que Estados Unidos ha ampliado formalmente el proceso contra Maduro y Flores, pasando de un expediente centrado en narcotráfico y armas a otro que incluye acusaciones de tortura y represión política.
La audiencia de hoy comienza a las 11:00 a. m., por lo que esta versión no atribuye a los acusados declaraciones ni decisiones judiciales que todavía no se han confirmado.

