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Rusia ha exigido a Japón la retirada del territorio de los sistemas de misiles Typhon, fabricados en Estados Unidos y concebidos para lanzamientos de alcance medio y corto, según declaró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, María Zajárova.
La funcionaria explicó que la Cancillería envió el 3 de septiembre una nota de protesta dirigida a Tokio, con copias tanto a la sede en Moscú como a la oficina en la capital japonesa, en torno a la instalación de dicho armamento en la isla de Kyushu. El documento subrayó que Japón había tomado esa decisión pese a las reiteradas gestiones de Moscú para manifestar sus inquietudes sobre las amenazas a la seguridad nacional, la paz regional y la estabilidad que implica la llegada de este tipo de armas al archipiélago nipón.
Zajárova también señaló que para Moscú resulta inaceptable que Japón despliegue esos sistemas en su suelo bajo cualquier pretexto, sin importar la duración ni la forma de su instalación, e instó a la parte japonesa a poner fin a la práctica y retirar dichos equipos de su territorio.
La comunicación recordó la necesidad de que los dirigentes japoneses reconozcan plenamente los resultados de la Segunda Guerra Mundial, incluidos los aspectos territoriales vinculados a las Islas Kuriles del sur, y abandonen cualquier rumbo hacia la remilitarización. En una reunión el 16 de septiembre con el embajador de Japón en Moscú, Akira Muto, el viceministro de Exteriores ruso, Andréi Rudenko, urgió a Tokio a tomar con la máxima seriedad el contenido de la nota enviada previamente.
En mayo, la embajada de Japón en Rusia anunció que el sistema Typhon se instalaría de manera temporal en territorio japonés para los ejercicios conjuntos con Estados Unidos programados para el verano y otoño de 2026. Washington prevé retirar el sistema de la base aérea a mediados de octubre, una vez concluidos los simulacros, y posteriormente almacenarlo en una base militar estadounidense situada en Japón.
El complejo de misiles Typhon, conocido como Strategic Mid‑Range Fires System (SMRF), constituye el sistema terrestre móvil de alcance medio más avanzado desarrollado por un contratista de defensa estadounidense. Está pensado para lanzar dos tipos de misiles de origen naval: el Tomahawk, capaz de atacar con precisión objetivos terrestres hasta a 1 800 kilómetros, y el LRASM, un misil tierra‑tierra de alta velocidad con un alcance aproximado de 500 kilómetros.

