RDalDescubierto
Santo Domingo. Al aceptar el cargo de presidente del Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader declaró que la organización mostrará que es viable competir sin divisiones internas, gobernar escuchando a la población y renovarse sin perder sus fundamentos.
«Soy presidente del Partido Revolucionario Moderno. Pero también soy Presidente de la República Dominicana», afirmó el mandatario.
El líder del PRM subrayó que esa responsabilidad trasciende cualquier interés partidista y exigió que quede claro que el partido debe apoyar al Gobierno en la ejecución de sus compromisos con la gente, aunque el Estado es patrimonio de todos los dominicanos.
«Gobierno y partido tienen atribuciones distintas. Mientras ocupe la Presidencia de la República y la del PRM, velaré con rigor esa separación», recalcó.
Para llevar a cabo esta tarea, indicó que el vicepresidente ejecutivo, Deligne Ascensión, tomará las riendas diarias de la entidad.
«Deligne, como fundadora, conoce la estructura del partido, a sus dirigentes y a sus bases. Goza de mi plena confianza y contará con todo mi respaldo para impulsar su fortalecimiento, unidad y renovación», añadió.
El presidente resaltó que su meta no es solo administrar lo ya alcanzado, sino también proteger, reforzar, modernizar y consolidar los logros de cara al futuro.
Declaró asimismo: «Eso implica gobernar tanto para quienes nos eligieron como para quienes no lo hicieron, para los que nos respaldan y para los que nos critican, para los que comparten nuestras ideas y para los que legítimamente las cuestionan».
Juan Garrigó asumió la secretaría general del PRM, mientras que Gloria Reyes quedó a cargo de la organización nacional.
Abinader detalló que su gestión se articulará en cuatro pilares: preservar la unidad sin imponer uniformidad, robustecer la democracia interna, impulsar una renovación y formación constante del partido, y mantener al PRM abierto a la sociedad.
«Les aseguro que, si continuamos trabajando unidos bajo el proyecto de cambio que está transformando la nación, no solo ganaremos las próximas elecciones, sino que transformaremos el país para siempre y el PRM cosechará muchas más victorias», señaló.
El mandatario enfatizó que el PRM debe ser siempre “más grande que cualquiera de sus miembros, más grande que sus dirigentes, más grande que sus diferencias y más grande que sus aspiraciones”.
Advirtió que lo esencial es cuidar la manera en que se expresan esas aspiraciones y precisó: «Mi responsabilidad como presidente del PRM no será elegir a mi sucesor en la Presidencia de la República».
Dejó en claro que no ocupa la presidencia del partido para labrar una candidatura ni para designar a un heredero político.
Garantizó que, una vez concluida cada contienda interna, los perremeístas seguirán como compañeros, pues el verdadero rival no se halla dentro del partido.
«Nuestro auténtico adversario sigue siendo la pobreza, la desigualdad, la inseguridad, las amenazas a la democracia, la falta de oportunidades y todo lo que impida a un dominicano vivir con dignidad y paz», manifestó.
Se comprometió a que, cuando llegue el momento, todo afiliado con aspiraciones legítimas encontrará un partido institucional, democrático, imparcial y unido.
Exigió que la competencia interna se rija por normas claras y que nadie use cargos públicos para obtener beneficios indebidos.
Insistió en que ninguna ambición personal debe sobrepasar la cohesión del partido; serán los perremeístas, a través de los procesos democráticos internos, quienes definan el futuro del PRM.
Posteriormente, será el pueblo dominicano quien tenga la última palabra.
Reconoció que habrá competencia, que es necesaria, y que también existirán diferencias, lo cual considera saludable.
Instó a salvaguardar la unidad y la democracia del PRM, a proteger sus valores y, sobre todo, a no permitir que el poder haga olvidar la razón de su fundación.
Instó a que nadie pierda de vista los orígenes ni a quiénes representan al ejercer el gobierno, recordando que «por encima de cualquier aspiración personal, de cualquier cargo, de cualquier partido y de cualquier elección está siempre la República Dominicana».
Abinader explicó que la responsabilidad colectiva no consiste en aferrarse a cargos, sino en dejar instituciones más fuertes y abrir caminos a las futuras generaciones, demostrando que el poder puede ejercerse respetando sus límites.
«Se trata de dejar transformaciones que perduren en la vida de nuestra gente mucho después de que terminemos nuestra tarea. Ese debe ser nuestro verdadero legado», afirmó.
Instó a los perremeístas a volver siempre a sus bases, a reconocer a quienes sostuvieron el proyecto en momentos críticos y a ampliar espacios para jóvenes y mujeres.
Destacó la necesidad de formar políticamente a la militancia, modernizar las estructuras, incorporar nuevos talentos y mantener al PRM permanentemente abierto a la sociedad dominicana.
«Un partido que deja de escuchar se aleja de la gente. Un partido que deja de renovarse envejece. Y un partido que abandona sus principios pierde su razón de ser», advirtió.
Reconoció el desempeño sobresaliente de José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, quienes durante ocho años han ocupado los cargos de presidente y secretaria general del PRM con dedicación, lealtad y profundo compromiso.
Rememoró también a la primera directiva del partido, encabezada por Andrés Bautista y Jesús Chu Vásquez, en los momentos decisivos de su fase inicial.
Manifestó que el PRM nació de la indignación frente a una política alejada del interés colectivo y de la esperanza de miles de dominicanos que anhelaban instituciones más fuertes, una democracia más limpia y un gobierno al servicio de la gente.
«Esa es nuestra primera obligación: nunca olvidar de dónde venimos. Militamos en la democracia, en la libertad, en la honestidad, en la justicia social, en la igualdad de oportunidades y en el respeto a las instituciones», puntualizó.
Como vicepresidentes fueron juramentados Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos.
Gloria Reyes fue juramentada como secretaria nacional de organización y Luis Delgado como secretario nacional electoral.
Como subsecretarios fueron juramentados Kelvin Cruz, Lia Díaz, Jean Luis Rodríguez y Rosa Santos.

