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Juan Salas terminó su periodo de cinco años al mando de la Dirección Ejecutiva de la Defensa Civil y como presidente de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), fase en la que promovió iniciativas para actualizar el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta (SNPMR) y reforzar la capacidad de reacción ante emergencias en la República Dominicana.
Durante esos años, él y un equipo multidisciplinario elaboraron una política nacional destinada a coordinar el trabajo de los voluntarios, al mismo tiempo que incorporaron nuevas herramientas, equipamiento e infraestructuras al sector.
Con el apoyo del gobierno de Luis Abinader, la institución incorporó flotas de vehículos renovados, entre los que se incluyen camionetas 4×4, además de embarcaciones y demás aparatos para robustecer las operaciones en diversas provincias.
En el ciclo 2021‑2026 se iniciaron acciones para territorializar la gestión del riesgo, capacitando a gobernaciones, gobiernos locales y actores privados en la formulación de planes multiamenaza.
Estas actividades contaron con la colaboración de organismos como el Programa Mundial de Alimentos, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Unión Europea y Global Support and Development, entre otros.
La administración también dirigió esfuerzos a mejorar las condiciones de los voluntarios, ampliando la cobertura del seguro de salud, manteniendo el seguro de vida y vinculándolos a los programas sociales estatales.
Uno de los proyectos logísticos más relevantes fue la edificación del nuevo Almacén Nacional de Suministros Humanitarios, concebido como un punto estratégico para potenciar la capacidad de respuesta del país.
Esta obra se ejecutó con el apoyo del Programa Mundial de Alimentos y financiamiento de la Unión Europea, y se acompañó de la promoción de la Ley 147‑02 de Gestión de Riesgos y del fortalecimiento de la CNE como órgano coordinador del sistema.
La modernización tecnológica se consolidó con la puesta en marcha del Sistema Integrado Nacional de Información (SINI) y la incorporación de plataformas digitales, perfiles de vulnerabilidad, códigos QR para geolocalizar albergues y herramientas de mapeo de zonas peligrosas.
Se renovaron las salas de crisis regionales y se instalaron cámaras con sensores en varias provincias para vigilar en tiempo real los niveles de los ríos.
Asimismo, la entidad adoptó drones para apoyar la búsqueda de personas en cuerpos de agua y áreas abiertas, además de utilizarlos en mapeos y georreferenciación de zonas vulnerables.
Como parte del conjunto tecnológico, se lanzó una aplicación móvil que permite georreferenciar lugares de riesgo y difundir alertas tempranas a la ciudadanía.
A través de la Escuela Nacional de Gestión de Riesgos (ESNAGERI), miles de voluntarios fueron formados en primeros auxilios, técnicas de rescate y gestión integral del riesgo.
En el mismo periodo se creó una iniciativa para impulsar la inclusión de personas con discapacidad en tareas preventivas y ampliar su participación en acciones comunitarias de gestión de riesgos.
En el ámbito de la planificación estratégica, la gestión de Salas avanzó en la actualización del Plan Nacional de Reducción de Riesgos de Desastres.
Al concluir su mandato, Juan Salas deja como legado el fortalecimiento del voluntariado, la modernización tecnológica, la ampliación de la capacidad logística y una mayor articulación territorial de la gestión de riesgos.
