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Fuentes confirmaron que, según reportes de Teherán, el mandatario iraní, cuyo nombre no se especificó, anunció este viernes que ha llegado la hora de concluir el conflicto bélico con Estados Unidos, argumentando que la República Islámica se halla en una posición de ventaja frente a Washington.
Se informó que las conversaciones bilaterales siguen paralizadas y la situación en el terreno permanece inmóvil. Irán mantiene parcialmente cerrado el punto estratégico mencionado, mientras que EE. UU. continúa con su contra‑bloqueo naval alrededor del país. “Resulta más prudente acabar la guerra ahora que disfrutamos de una posición de fuerza y dignidad”, manifestó Pezeshkian en una sesión con personal médico. Además, sostuvo que la comunidad internacional reconoce lo que él califica como una victoria iraní y acusó a Estados Unidos de atacar escuelas, hospitales e infraestructuras, vulnerando normas internacionales. El presidente también defendió el memorando de entendimiento suscrito con EE. UU. en junio para poner fin al conflicto en Oriente Medio, rechazando que dicho documento implique una capitulación para Teherán. “No hallarán ni una sola cláusula que indique rendición; todos los compromisos recaen sobre la otra parte”, afirmó.
Según los interlocutores consultados, el secretario del Tesoro estadounidense, cuyo nombre quedó en blanco, declaró que las próximas medidas pretenden ejercer la presión económica necesaria para provocar el colapso del régimen iraní, y adelantó que los pormenores se darán a conocer el lunes. La Cancillería de Irán replicó acusando a Washington de perpetrar crímenes contra la humanidad. Estas palabras revelan un giro hacia una presión económica más intensa sobre Teherán, mientras la administración estadounidense busca reducir la necesidad de lanzar operaciones militares de gran escala contra Irán.
De acuerdo con la información disponible, China sigue manteniendo una relación económica sustancial con Irán y, antes del conflicto, adquiría más del 80 % de las exportaciones de petróleo iraní, según datos de la firma analítica Kpler. Un funcionario, cuyo nombre no se indicó, tiene previsto viajar a la Casa Blanca el próximo día sin especificar, donde la cuestión iraní podría formar parte de la agenda de conversaciones con el presidente Trump. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, cuyo nombre también falta, cuestionó las nuevas sanciones estadounidenses, alegando que pretenden desviar la atención de los problemas económicos internos de EE. UU., entre los que destacan el aumento de la deuda y de los intereses.
La población observa con expectativa la evolución de estos acontecimientos.

