RDalDescubierto- El mercado laboral estadounidense sufrió en julio su primera caída en cinco meses, mientras las cifras de mayo y junio fueron revisadas significativamente a la baja. Aunque el desempleo descendió al 4.1 %, la salida de cientos de miles de personas de la fuerza laboral ensombrece el dato y abre interrogantes sobre la fortaleza de la mayor economía del mundo.
Washington, D. C. — La economía de Estados Unidos envió una señal inesperada de debilidad en julio. Las nóminas no agrícolas disminuyeron en 23,000 puestos de trabajo, muy lejos de la creación de aproximadamente 80,000 empleos que esperaba el mercado y poniendo fin a cuatro meses consecutivos de crecimiento laboral.
El dato, publicado el viernes 7 de agosto por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), adquiere mayor importancia porque no llegó solo: el Gobierno revisó a la baja los resultados de mayo y junio en 103,000 empleos combinados, mostrando que el mercado laboral venía perdiendo impulso con mayor rapidez de la que indicaban inicialmente las estadísticas oficiales.
La tasa de desempleo, paradójicamente, bajó del 4.2 % al 4.1 %, mientras el número de desempleados se mantuvo alrededor de 6.9 millones. Sin embargo, ese descenso no significa necesariamente que más estadounidenses consiguieran trabajo: aproximadamente 264,000 personas abandonaron la fuerza laboral, llevando la tasa de participación al 61.4 %, cerca de su menor nivel en cinco años y medio.
La combinación plantea una pregunta que comienza a ganar espacio en Washington y Wall Street: ¿está Estados Unidos entrando simplemente en una etapa de menor contratación o estamos ante las primeras señales de una desaceleración económica más profunda?
Un mercado laboral que comienza a perder fuerza
Durante buena parte de los últimos años, el empleo había sido uno de los principales pilares de resistencia de la economía estadounidense.
Incluso frente a tasas de interés elevadas, incertidumbre comercial y tensiones internacionales, las empresas continuaron contratando.
Julio rompió esa tendencia.
La pérdida neta de 23,000 puestos fue la primera caída mensual desde febrero. Además, las revisiones de los dos meses anteriores deterioraron significativamente la fotografía del mercado laboral.
La BLS informó que el empleo cayó especialmente en educación de los gobiernos locales y comercio minorista, mientras el sector sanitario continuó mostrando crecimiento.
Expertos señalan además debilidad en ocio y hostelería, dos sectores particularmente sensibles al comportamiento del consumidor y que habían recibido impulso temporal durante la Copa Mundial de fútbol celebrada en Estados Unidos.
El sector privado creó apenas unos 30,000 empleos.
Los salarios también muestran moderación: el crecimiento interanual se desaceleró al 3.2 %, otro indicio de que las presiones del mercado laboral están perdiendo intensidad.
El 4.1 % de desempleo cuenta solo una parte de la historia, a primera vista, una tasa de desempleo del 4.1 % continúa siendo históricamente baja.
El problema está debajo de ese número.
La tasa de participación laboral descendió al 61.4 %, lo que significa que una proporción menor de estadounidenses en edad laboral está trabajando o buscando activamente empleo.
Por eso es posible que simultáneamente disminuyan los empleos y también el desempleo.
Una persona que deja de buscar trabajo deja de contabilizarse como desempleada bajo la metodología oficial.
La BLS reportó que las tasas de desempleo de hombres adultos (3.9 %), mujeres adultas (3.7 %), población blanca (3.6 %), negra (6.3 %) y asiática (4.0 %) registraron pocos cambios durante julio. Entre los hispanos, el desempleo descendió al 4.6 %.
Esto obliga a interpretar el informe con cautela: Estados Unidos todavía no presenta un mercado laboral característico de una recesión, pero su capacidad para generar nuevos puestos de trabajo se ha debilitado considerablemente.
Trump enfrenta un dato incómodo sobre la economía
El informe también tiene una dimensión política, el presidente Donald Trump ha defendido reiteradamente la fortaleza de la economía estadounidense y colocado el crecimiento, el comercio y la creación de empleo entre los principales argumentos de su administración.
La contracción laboral llega a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre y ofrece a la oposición un indicador sencillo de comunicar: Estados Unidos perdió empleos.
Sin embargo, atribuir el resultado exclusivamente a una política presidencial sería una simplificación.
La economía estadounidense enfrenta simultáneamente tasas de interés elevadas, incertidumbre comercial, efectos de las tensiones internacionales, cambios demográficos y una reducción de la oferta laboral.
Reuters señala además que las políticas migratorias más restrictivas de la administración han reducido la disponibilidad de trabajadores, un factor que puede contribuir tanto a una menor creación de empleo como a la caída de la participación laboral.
Por eso el informe de agosto será particularmente importante: permitirá determinar si julio fue una anomalía o el comienzo de una tendencia.
La Reserva Federal recibe una señal que puede cambiar sus cálculos
El debilitamiento laboral tiene otra consecuencia inmediata: aumenta la presión sobre la Reserva Federal. El banco central estadounidense debe equilibrar dos objetivos que pueden entrar en conflicto: controlar la inflación y preservar el empleo.
Un mercado laboral demasiado fuerte puede alimentar inflación y justificar tasas elevadas. Uno demasiado débil puede exigir una política monetaria más flexible.
Tras conocerse las cifras, los mercados redujeron sus expectativas de un aumento de tasas en septiembre. Reuters reportó que la probabilidad implícita de una subida cayó aproximadamente del 57 % al 44 %. Los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron y las acciones reaccionaron positivamente.
Pero el dilema permanece. Si la inflación continúa elevada mientras el empleo se deteriora, la Reserva Federal enfrentaría uno de los escenarios más incómodos para cualquier banco central: tener que decidir entre combatir los precios o estimular una economía que pierde impulso.
¿Por qué debería preocuparle a República Dominicana?
Aquí es donde una estadística aparentemente distante adquiere importancia para República Dominicana.
Estados Unidos es el principal socio económico externo del país y cualquier desaceleración prolongada puede transmitirse por varios canales.
Remesas: Estados Unidos concentra la mayor parte de las remesas que recibe República Dominicana. Mientras el mercado laboral estadounidense permanezca sólido, los hogares dominicanos mantienen una fuente importante de ingresos. Una caída prolongada del empleo —particularmente entre trabajadores latinos— podría eventualmente reducir el crecimiento de esos flujos.
Turismo: Estados Unidos constituye el principal mercado emisor de turistas hacia República Dominicana. Si las familias estadounidenses perciben mayor inseguridad laboral, viajes y vacaciones suelen encontrarse entre los primeros gastos discrecionales que pueden aplazarse.
Exportaciones: Estados Unidos es también el principal destino de numerosos productos dominicanos. Una desaceleración del consumo estadounidense puede disminuir la demanda externa.
Tasas de interés y dólar: Aquí podría aparecer un efecto contrario. Si el debilitamiento laboral lleva a la Reserva Federal a adoptar una política monetaria menos restrictiva, podría reducirse la presión internacional sobre las tasas y los flujos de capital.
Por tanto, 23,000 empleos menos en Estados Unidos no significan automáticamente menos remesas o turistas para República Dominicana. Sería prematuro afirmarlo.
Lo que sí representan es una señal que Santo Domingo debería vigilar.
Tres escenarios para los próximos meses
El primero, y probablemente el menos preocupante, sería que julio resulte una anomalía estadística. La contratación podría recuperarse durante agosto y septiembre y confirmar que Estados Unidos simplemente atraviesa un mercado laboral de bajo crecimiento.
Un segundo escenario sería una desaceleración gradual: las empresas continúan contratando poco, pero evitan despidos masivos. En ese contexto, la economía podría crecer lentamente sin entrar necesariamente en recesión.
El tercero sería más problemático: nuevas pérdidas de empleo, aumento de solicitudes de desempleo y deterioro del consumo confirmarían que la debilidad está extendiéndose al conjunto de la economía.
Todavía no existen datos suficientes para afirmar que Estados Unidos se dirige hacia una recesión. El informe de julio, por sí solo, no permite llegar a esa conclusión.
Pero tampoco debe minimizarse.
La combinación de pérdida de empleos, revisiones negativas de meses anteriores y reducción de la participación laboral constituye una advertencia que merece seguimiento.
Análisis | Cuando Estados Unidos se enfría, República Dominicana debe mirar el termómetro
Durante décadas, la estrecha integración económica entre ambos países ha significado que los ciclos estadounidenses terminan repercutiendo, con distinta intensidad, en República Dominicana.
Por eso el verdadero titular para el lector dominicano no son únicamente los 23,000 empleos perdidos.
Es lo que ocurra después.
Si agosto devuelve al mercado laboral estadounidense a terreno positivo, julio probablemente quedará como un tropiezo dentro de una economía que continúa creciendo lentamente.
Si las pérdidas se repiten, las revisiones continúan deteriorándose y el consumidor estadounidense comienza a reducir gastos, entonces la conversación cambiará.
República Dominicana tendría que observar particularmente tres indicadores: empleo latino en Estados Unidos, crecimiento de las remesas y comportamiento de las reservas turísticas estadounidenses.
Son algunos de los primeros lugares donde una desaceleración prolongada podría comenzar a hacerse visible.
Estados Unidos todavía no está enviando una señal inequívoca de crisis. Está enviando algo distinto y quizá más importante para quienes toman decisiones económicas: una advertencia temprana.
Y cuando la mayor economía del mundo comienza a perder velocidad, para República Dominicana mirar hacia otro lado nunca ha sido una buena estrategia.
