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A poco más de un mes del inicio del año escolar, el sector privado en Cuba empezó a aliviar severas carencias y a apoyar a los docentes mediante alianzas para enfrentar los problemas del sistema educativo en medio de la profunda crisis que atraviesa la isla.
Así lo manifestó la ministra de Educación en una entrevista exclusiva con una agencia internacional, indicando que “ha sido un inicio difícil, impactado sobre todo en términos de las raciones de alimentos, de los aseguramientos y de la logística para llevar a las aulas a 1,5 millones de estudiantes”, dentro de un contexto económico crítico que ha convertido este ciclo lectivo en algo fuera de lo común.
No obstante, Trujillo puntualizó que, pese a las circunstancias, se han conseguido respuestas importantes gracias a la participación del sector no estatal, sobre todo mediante donaciones de alimentos, calzado y ropa.
La titular explicó que las mipymes cubanas no se limitan a aportes esporádicos; han tejido redes de apoyo permanentes que facilitan la continuidad del proceso educativo.
En cuanto al transporte, uno de los ámbitos más golpeado por la escasez de combustible, la ministra señaló que en varios municipios empresas privadas del rubro han puesto en marcha recorridos especiales para estudiantes y docentes que, por la distancia o situaciones familiares, no pueden afrontar los costos del desplazamiento.
La ministra también destacó que los hogares de niños sin cuidado parental reciben acompañamiento de compañías privadas que, además de ofrecer soluciones para la cobertura de energía durante los apagones de más de 20 horas diarias, han colaborado en la recuperación de infraestructuras escolares gravemente deterioradas.
Trujillo admitió que tradicionalmente el mantenimiento de los planteles dependía exclusivamente del presupuesto estatal, pero la crisis actual ha obligado a incorporar “las respuestas que vienen desde otras formas de gestión no estatal”, como la iniciativa del sector privado.
Otro avance relevante para este ciclo lectivo, según la ministra, es la reciente legalización y formalización de la figura de los docentes particulares.
El Ministerio de Educación aprobó en septiembre pasado una norma que permite a los maestros y profesores en activo solicitar autorización para ofrecer clases particulares, actividad que había sido prohibida por la legislación cubana en 2022.
“Es un trabajo extraordinario el que se realiza. Al legalizarlo, el diálogo entre la escuela, la familia y el tutor es mucho más abierto. En esas figuras también debemos seguir respaldándonos”, enfatizó Trujillo.
La ministra expresó su confianza en que eliminar “esta traba” permitirá integrar formalmente a los tutores en la preparación académica, un aspecto crucial dado el déficit de cobertura docente que afecta a cinco provincias, sobre todo La Habana, donde se ha tenido que trasladar alrededor de 3.000 profesores desde el oriente para cubrir el presente curso.
Datos recientes de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) indican que la educación es uno de los dos sectores con menores ingresos en la isla, con un salario mensual de apenas 5.824 pesos (aproximadamente 49 dólares al tipo de cambio oficial, pero solo 7 dólares al tipo informal).
Frente a la inflación y a los bajos salarios, Trujillo explicó que se están considerando estrategias de remuneración para los docentes que continúan en el sistema y para los jubilados que han decidido reincorporarse.
Al preguntársele sobre las proyecciones para los próximos meses, la ministra admitió que “es muy difícil” predecir el futuro porque la educación está marcada por la situación del país, aunque confía en que “continuará teniendo un lugar muy protagónico”.

