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La crianza que transforma se construye en lo cotidiano

by maria_lopez
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Santo Domingo, República Dominicana – La formación de los niños no depende únicamente de decisiones monumentales o situaciones extraordinarias; gran parte se construye en los detalles cotidianos, como la conversación al entrar a casa, el reconocimiento de un pequeño progreso, la guía para una tarea que el pequeño logra ejecutar solo o la imposición de un límite con ternura y claridad.

Desde esa perspectiva, la doctora Nubia Lluberes, especialista en Psiquiatría General y Forense, indica que existen tres fundamentos imprescindibles para que madres y padres fortalezcan sus lazos con niños y adolescentes: estar presentes de forma constante en la rutina, valorar sus esfuerzos y establecer límites que orienten sin ahogar.

La profesional abordará estos y otros aspectos en la XI conferencia anual organizada por GISEF con motivo del Mes de la Familia, bajo el lema “Vínculos que protegen: el rol de la familia en la prevención del trauma”. El encuentro se realizará el próximo 11 de noviembre a las 6 p.m. en Casa San Pablo.

Los actos que se repiten día a día poseen un valor singular para afianzar la relación. No es preciso esperar una ocasión especial para conectar con los hijos. “Los momentos que repetimos todos los días valen más que los momentos especiales”, sostiene la doctora Lluberes.

Reservar unos minutos de atención plena al regresar del trabajo y, de nuevo, antes de acostarse, puede convertirse en una práctica sencilla pero de gran impacto. La clave no está en la cantidad de horas, sino en la presencia constante y confiable.

Para padres y madres con agendas apretadas, la propuesta brinda una visión distinta: acompañar a los hijos no implica disponer de largos periodos, sino crear instantes cotidianos donde se sientan escuchados, observados y acompañados.

Otro aspecto esencial que la especialista destaca es la manera en que los adultos responden a los intentos y avances de los niños. “El comportamiento cambia con el tiempo, no con un regaño. Dividir las tareas en pasos pequeños, permitir los fallos de la primera vez, reconocer los logros pequeños en tiempo real. Los comentarios desmoralizantes —»si sacaste 90, ¿por qué no 100?»— destruyen lo que la constancia construye. Convertir obligaciones en oportunidades”, subraya Lluberes.

Fijar límites no equivale a ejercer un control rígido. Conocer los límites ayuda al niño a comprender su entorno y a encontrar dirección. “Saber dónde está el límite le ofrece al niño entendimiento del mundo y dirección”, explica la doctora. Permitir que los niños prueben esos límites forma parte de su desarrollo, y la respuesta adulta debe enfocarse en enseñar conductas adecuadas más que en castigar.

Al mismo tiempo, resulta crucial evitar la sobreprotección. Dejar que los niños se vistan, organicen sus cosas, asuman responsabilidades y resuelvan pequeños retos constituye oportunidades para desarrollar autonomía. Un exceso de cuidados los priva de experiencias esenciales para aprender a desenvolverse. La conferencia cuenta con el apoyo de diversas organizaciones y empresas comprometidas con la formación y el bienestar familiar.

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