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El titular del Ministerio de Educación, , asistió a una demostración donde se mostró tanto un sistema de riego controlado automáticamente como un robot destinado a apoyar la recuperación de áreas dañadas por la minería.
En Santo Domingo, alumnos y maestros del Centro Educativo San José Obrero expusieron ante el funcionario dos iniciativas que combinan conocimientos académicos, codificación y robótica, con la meta de enfrentar desafíos medioambientales.
Durante la inspección al plantel, el ministro tomó conocimiento de , proyecto que transformó el espacio detrás del comedor en un huerto didáctico que funciona como laboratorio de aprendizaje.
Esta propuesta incorpora asignaturas como Ciencias Naturales, Matemáticas, tecnología, ingeniería y programación, ofreciendo a los estudiantes la oportunidad de hacer investigaciones, medir variables y analizar datos relacionados con su entorno.
Un elemento esencial del proyecto es un sistema de riego que busca minimizar el desperdicio de agua.
Los jóvenes diseñaron un mecanismo de riego automático, equipado con sensores de humedad que activan o detienen el flujo hídrico en el momento justo.
Asimismo, indicaron que utilizaron la plataforma para programar y controlar los diferentes componentes, aplicando en la práctica lo aprendido en clase.
El proyecto titulado «Raíces del Futuro» obtuvo el primer lugar a nivel nacional en la categoría Primaria durante la cuarta edición de Buenas Prácticas en Innovación y Tecnología.
El reconocimiento fue entregado al profesor en una ceremonia organizada por el Ministerio de Educación, donde nueve docentes fueron premiados entre más de 600 participantes de las 18 regiones del país.
El segundo planteamiento, llamado , está dirigido a la restauración de zonas impactadas por la minería mediante el uso de la robótica.
Consiste en un robot que esparce «seed balls», pequeñas bolas que contienen semillas, como alternativa para impulsar la recuperación de suelos degradados.
Esta propuesta reúne programación, robótica y tecnología de cartografía, fomentando la investigación de problemáticas ambientales y la búsqueda de soluciones tecnológicas.
Durante su recorrido, De Camps elogió estas propuestas por su capacidad de vincular los contenidos curriculares con necesidades reales de la comunidad y por motivar la participación activa de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje.
Los trabajos evidencian que la unión de la tecnología con la educación puede estimular la creatividad, el razonamiento científico y la conciencia ecológica desde el aula.

