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El Centro Cuesta Libro albergó la charla impartida por miembros de la Asociación Mundial de Psicología en Emergencias (AMPE), organismo global que se ocupa de la salud mental y se especializa en intervención de crisis, primeros auxilios psicológicos y apoyo psicosocial ante desastres o tragedias.
Vanessa Espaillat, quien dirige la asociación, explicó que su objetivo es ofrecer asistencia en situaciones críticas y brindar atención psicológica oportuna a personas, familias y comunidades golpeadas por hechos trágicos, catástrofes o incidentes de alta gravedad.
Según sus palabras, la formación es uno de los ejes esenciales de la AMPE, pues fomenta la educación especializada, la investigación y el fortalecimiento de habilidades en psicología de emergencias; también resaltó la importancia de impulsar el cuidado de la salud mental y prevenir futuros problemas emocionales mediante redes de apoyo profesional.
Espaillat manifestó su gratitud hacia los compañeros y colegas que, frente a crisis tanto en territorio nacional como en el extranjero, se han puesto a disposición del país y de los ciudadanos que precisan ayuda en esos momentos.
El psicólogo Ramón Tejeda, panelista del encuentro, rememoró distintas actuaciones que el grupo ha realizado en escenarios catastróficos, como el rescate de los mineros de Bonao, la operación en Altamar, el sismo de Venezuela y la tragedia del Jet Set. Tejeda subrayó que, cuando la vida de un colaborador está en riesgo, la respuesta debe guiarse por la capacitación recibida, y destacó que los cursos y la experiencia acumulada dentro de la AMPE han sido cruciales para actuar correctamente. Además, indicó que antes de iniciar cualquier intervención es imprescindible dedicar unos minutos a ejercicios de respiración, cuidar meticulosamente al personal y asegurar que el sistema nervioso esté listo para atender a la persona en crisis. El especialista hizo un llamado a fortalecer los programas de entrenamiento, argumentando que, en muchas situaciones, la preparación marca la diferencia entre el éxito y el fracaso ante una emergencia. Finalmente, señaló que los simulacros deben incorporarse a un plan nacional, diseñarse con detalle y replicarse posteriormente, pues una preparación previa permite conocer de antemano los pasos exactos a seguir.

