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Leonel Fernández, quien fuera presidente, manifestó que la inseguridad ha llegado a niveles nunca vistos en la historia de la República Dominicana.
En los últimos días se han registrado hechos violentos, entre los que sobresale el asalto a la residencia del cantante Julián Oro Duro, en el que su cónyuge perdió la vida, así como varios disparos que dejaron a personas lesionadas en una calle.
Durante una entrevista con la periodista Katherine Hernández, Fernández se refirió al ataque ocurrido en la casa del merenguero en Santo Domingo Este, donde Zeneida Socorro Castillo, esposa del artista, fue asesinada y él resultó herido.
El exmandatario aseguró que la forma en que se están produciendo estos incidentes no tiene precedentes en el país y advirtió que la violencia está penetrando lugares antes considerados seguros para las familias.
«Es sumamente alarmante, pues en la manera y los términos en que ocurre no hay antecedentes en la República Dominicana», afirmó Fernández.
Aunque en la isla siempre han existido robos, atracos y homicidios en la vía pública, él destacó que lo verdaderamente inquietante ahora es la incursión de estos ataques dentro de los hogares.
«Que alguien se introduzca en la casa de un artista reconocido, asesine a su esposa y espere para agredirlo a él, ¿qué clase de cosa es esa?», cuestionó el exmandatario al referirse al caso de Julián Oro Duro.
Según sus palabras, estos hechos generan una sensación de vulnerabilidad que alcanza la intimidad del domicilio: «Ya no existe privacidad ni intimidad; eso también se ha perdido», declaró.
Fernández también recordó el tiroteo reciente en Boca Chica, en el que varios peatones resultaron alcanzados por disparos efectuados desde un automóvil en movimiento.
«Si alguien circula en un vehículo y abre fuego contra un grupo que está en una esquina en Boca Chica, parece sacado de la época de Al Capone, no de la República Dominicana», comentó.
El dirigente opositor sostuvo que los acontecimientos recientes evidencian un deterioro de la seguridad ciudadana y exigió una respuesta inmediata frente al aumento de la violencia.
«Una persona puede ser asaltada en la calle; que en su propia casa la esperen para matarla es inadmisible», afirmó.
Al concluir sus declaraciones, reiteró que la situación de inseguridad ha sobrepasado la capacidad de respuesta del gobierno: «Ha desbordado al gobierno, ha desbordado al gobierno, eso es evidente».

