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Andreia Vieira Gaspar, ejecutiva de nacionalidad brasileña y de 51 años, perdió la vida el 12 de agosto después de someterse a una cadena de seis intervenciones quirúrgicas en la cara, cuya duración acumulada superó las ocho horas.
Entre los procedimientos realizados se encontraban una ritidoplastia profunda, liposucción en la zona cervical, reposicionamiento de tejidos, músculos y el mentón, remodelación de la línea capilar, extracción de piel excedente y bolsas de grasa de los párpados, además de la eliminación de grasa en cuello y mandíbula y la aplicación de células madre autólogas.
La familia informó que el desembolso total de la operación superó los 23.000 dólares.
Su hermana, Djiane Vieira, comunicó que la paciente desarrolló una inflamación severa de la lengua que le impedía cerrar la boca, complicación que se agravó aproximadamente seis horas después de finalizada la cirugía. Los análisis revelaron la presencia de bacterias y un proceso infeccioso activo. Andreia falleció tras dos horas de intentos de reanimación; la autopsia determinó una trombosis coronaria aguda y embolias pulmonares bilaterales.
Djiane también acusó al centro médico de no disponer de una Unidad de Cuidados Intensivos ni de una ambulancia en el momento necesario. Por su parte, la defensa del cirujano sostiene que el establecimiento contaba con la infraestructura requerida y que los exámenes preoperatorios no mostraron infección ni contraindicación alguna para llevar a cabo la cirugía.

