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La campaña de ofensivas militares liderada por el Ejército de Estados Unidos contra lo que califican como embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y frente a las costas latinoamericanas del Pacífico celebra su primer aniversario, acumulando más de 220 fallecidos y sin que Washington haya dado señales de detenerla, aun cuando la cooperación en materia de seguridad se ha estrechado entre los países de la región.
El 2 de septiembre de 2025, el mandatario estadounidense Donald Trump, desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, informó a la prensa que minutos antes el Pentágono había «neutralizado» una «lancha cargada de droga» en aguas caribeñas. Pocos momentos después, el presidente difundió en sus redes un video desclasificado en blanco y negro de 29 segundos donde la embarcación se convertía en una bola de fuego tras un «ataque cinético». Trump describió a los implicados como «narcoterroristas» de la organización venezolana Tren de Aragua, afirmó que la acción había cobrado 11 vidas y lanzó una advertencia a cualquiera que intentara introducir estupefacientes en EE. UU. Posteriormente se reveló que el operativo había alcanzado a dos lanchas y que, tras el primer golpe, se ordenó una segunda oleada contra dos sobrevivientes que flotaban, resultando en su muerte. La administración defendió la legalidad del segundo disparo como necesario para destruir por completo la carga, mientras que juristas y algunos legisladores advirtieron que podría tratarse de un crimen de guerra.
Según fuentes consultadas, la operación, bautizada como Lanza del Sur, se insertó dentro de una estrategia de presión militar que Washington activó a finales del año anterior contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro, quien fue capturado el 3 de enero tras una audaz infiltración en el Fuerte Tiuna, en Caracas. Aun así, la Casa Blanca no ha anunciado planes para concluir la campaña. La creación de la Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C), integrada por EE. UU. y 18 naciones latinoamericanas y caribeñas, y la reciente llegada al poder en Colombia del ultraderechista Abelardo de la Espriella, podrían presagiar acciones aún más agresivas.
Un portavoz de la iniciativa declaró: «Los estamos obligando a cambiar de ruta. Los estamos obligando a gastar más dinero. Los estamos obligando a asumir mayores riesgos», al referirse a la presión ejercida sobre los cárteles y bandas, de los cuales alrededor de veinte han sido catalogados como organizaciones terroristas extranjeras por Washington desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025.
Los próximos días serán determinantes para comprender el verdadero alcance y las posibles consecuencias de esta política de ataque continuo.

