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Durante la madrugada del lunes, tropas rusas intensificaron sus bombardeos contra instalaciones comerciales y de transporte dentro de Ucrania, según informaron autoridades locales.
En el barrio de Troyéshchina, en Kiev, una explosión provocada por fuerzas rusas desencadenó un incendio de gran magnitud en un almacén que, según canales de Telegram locales, pertenece a la cadena de supermercados ATB.
Imágenes difundidas en redes muestran una espesa columna de humo visible desde varios puntos de la capital, mientras los residentes relatan que en las primeras horas del día se percibía un fuerte olor a quemado.
Adicionalmente, al menos cinco depósitos adicionales y un local comercial sufrieron daños en los distritos de Brovarí y Boríspil, áreas suburbanas de la ciudad.
En la provincia de Sumy, al noreste del país, drones de origen ruso impactaron dos camiones destinados al transporte de mercancías, según los servicios de emergencia ucranianos.
Estos incidentes forman parte de una ofensiva iniciada el pasado jueves, que tiene como objetivo principal almacenes de supermercados y otras infraestructuras de distribución de productos cotidinos.
Funcionarios ucranianos advierten que los bombardeos ya están reduciendo la disponibilidad de ciertos bienes en varios puntos de venta.
En la madrugada, una sede de la empresa de mensajería Nova Poshta, una de las mayores compañías privadas de paquetería del país, fue alcanzada en la región de Odesa, al sur.
Del mismo modo, un camión perteneciente a Nova Poshta resultó atacado en la zona de Járkov, también situada en el noreste ucraniano.
Desde que se intensificó esta escalada, Nova Poshta se ha convertido en uno de los objetivos logísticos más recurrentes de los ataques rusos.
En julio, como represalia a una serie de agresiones contra sus instalaciones, Kiev utilizó drones para golpear depósitos de Wildberries, una de las mayores plataformas de comercio electrónico de Rusia.
A partir de entonces, Moscú ha aumentado la intensidad de sus operaciones, enfocándose en los últimos días en almacenes de cadenas de supermercados y compañías de distribución ucranianas.
Esta nueva oleada de hostilidad eleva la presión sobre la infraestructura logística de Ucrania y amenaza la entrega de productos esenciales en distintas regiones.

