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Los investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM están trabajando en la formulación de un antídoto universal que abarque a las 74 especies de serpientes venenosas que se encuentran en territorio mexicano, con la intención de mejorar la atención a miles de víctimas de mordeduras cada año y ampliar la protección que ofrecen los tratamientos actuales.
El equipo analiza las características de los venenos para identificar componentes comunes entre distintas especies, lo que permitiría incrementar la efectividad de los antivenenos disponibles y simplificar su aplicación frente a diferentes tipos de mordeduras.
En México existen 74 serpientes venenosas, cuyas toxinas pueden provocar efectos muy diversos en los seres humanos; por ello, diseñar una solución de amplio espectro constituye un reto considerable para la comunidad científica.
Actualmente los científicos examinan alícuotas de veneno, considerando variables como la especie, la edad del reptil y la zona geográfica de origen, y mantienen un lote de más de 60 serpientes vivas para obtener datos comparativos y decidir qué sustancias incorporar en los futuros antídotos.
Entre los reptiles evaluados se encuentra la Bothrops asper, popularmente conocida como nauyaca, la cual es responsable de cerca del 30 % de los casos de mordedura registrados en el país, según los datos del estudio.
Las estadísticas nacionales indican aproximadamente 4 000 incidentes de envenenamiento por mordedura de serpiente al año, con un saldo de 34 fallecimientos; por ello, los investigadores buscan diseñar fármacos que cubran una mayor cantidad de especies, facilitando la atención en áreas donde la identificación rápida de la serpiente es complicada.
Aunque México dispone ya de antivenenos eficaces contra las 74 especies, el proyecto pretende optimizar y ampliar su capacidad protectora, enfrentando la principal dificultad que representa la gran diversidad de toxinas, ya que cada serpiente puede producir compuestos con efectos únicos en el organismo humano.
Un antídoto más inclusivo contribuiría a reducir las complicaciones asociadas a las mordeduras y a dotar al sistema de salud de herramientas más efectivas en distintas regiones del país; en resumen, la investigación de la UNAM avanza hacia la creación de un antídoto universal, generando datos valiosos que podrían perfeccionar los tratamientos actuales y beneficiar tanto a los pacientes como al sistema sanitario.

