Con las medallas colgando del cuello y bajo una llovizna ligera, deportistas dominicanos recorrieron este domingo varios puntos del Gran Santo Domingo para compartir los resultados obtenidos por la nación en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en la capital.
La delegación dominicana cerró su participación con un total de 150 preseas, distribuidas en 46 de oro, 37 de plata y 67 de bronce, la mayor cifra jamás alcanzada por el país en una sola edición de estos Juegos.
Ese registro superó ampliamente las 131 medallas que se lograron en San Salvador 2002, cuando la representación trinitaria obtuvo 33 oros, 36 platas y 62 bronces.
La conmemoración dio inicio con la concentración de los atletas en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Desde allí partió la caravana organizada por el Ministerio de Deportes y Recreación, bajo la conducción de Kelvin Cruz, para que los competidores pudieran encontrarse con la ciudadanía después de semanas de competencia.
Ataviados con los colores de la bandera y portando los trofeos conseguidos en sus respectivas pruebas, los miembros de la selección nacional avanzaron por diferentes sectores del Distrito Nacional y de la ciudad de Santo Domingo.
En el recorrido, simpatizantes se posicionaron a lo largo de la ruta para saludar, tomarse fotos y agitar banderas. La lluvia acompañó parte del paseo, pero no obligó a suspender la actividad.
La caravana culminó en el Parque Eugenio María de Hostos, en el Malecón, donde las autoridades ofrecieron una presentación artística como cierre de los festejos.
Durante la jornada, se dieron a conocer varias historias de los competidores que aportaron medallas al podio nacional.
Juan Miguel Arias, integrante del equipo masculino de sóftbol, fue uno de los protagonistas. Conocido como “El Prototipo”, formó parte del conjunto que se alzó con el oro tras vencer 5‑1 a Venezuela.
Arias contó que inició su vida deportiva jugando béisbol, pero halló en el sóftbol la oportunidad de representar a República Dominicana.
El jugador rememoró las intensas jornadas de entrenamiento y los obstáculos que superó antes de subir al podio, resumiendo la experiencia con la frase: “Valió cada esfuerzo”.
Él dedicó la medalla a Dios, a su familia y a los aficionados que acompañaron al equipo durante el torneo, y añadió que el apoyo de la grada influyó en la forma en que los jugadores afrontaron cada encuentro, obligándolos a competir hasta el último segundo.
Otra figura destacada fue Esmery Martínez, quien integró el equipo femenino de baloncesto 3×3 que se llevó el oro.
Martínez recordó que, durante el partido, animó a sus compañeras a mantener la concentración hasta el pitido final y anotó una canasta decisiva en los últimos minutos.
Para la baloncestista, disputar la final frente al público dominicano tuvo un significado especial por la presencia de seguidores que respaldaron al conjunto nacional.
La atleta dedicó su medalla a Dios, a su familia y a los jóvenes que están iniciando su camino en el deporte, y resumió el momento antes de la celebración con la expresión: “El que gana es el que goza”.
Entre los relatos que surgieron, también se destacó la hazaña de los hermanos Pigosi, originarios de Boca Chica, quienes acumularon 12 medallas en las pruebas de esquí acuático.
Los tres hermanos subieron al podio durante los Juegos, obteniendo oros, platas y bronces; Andrea Pigosi, por ejemplo, concluyó con una medalla de oro y dos de plata.
Más allá de los logros individuales, los Pigosi resaltaron la oportunidad de competir juntos y frente al público local, y expresaron su deseo de que el esquí acuático sea más conocido en la República Dominicana, motivando a nuevos jóvenes a practicarlo.
En atletismo, Liranyi Alonso se llevó cuatro oros en las pruebas de 100 m, 200 m y en relevos, mientras que el relevo mixto 4×400 m, con Marileidy Paulino, Anabel Medina, Erick Sánchez y Christopher Melenciano, también subió al podio de oro.
En karate, María Dimitrova repitió la hazaña de conseguir el oro en kata, alcanzando su sexta medalla dorada consecutiva en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El total de 150 medallas, con 46 oros, 37 platas y 67 bronces, marcó un récord histórico para República Dominicana, alcanzado precisamente cuando el país era el anfitrión y los atletas competían ante familiares, seguidores y público local.
Tras el cierre de la competencia, la caravana trasladó esas vivencias de los escenarios deportivos a las calles, mientras los deportistas inician una nueva fase de preparación para el ciclo internacional, y las federaciones y autoridades se enfrentan al desafío de mantener los procesos de entrenamiento y descubrir nuevos talentos.
Este domingo, sin embargo, los récords, los tiempos y las posiciones quedaron en segundo plano; lo central fueron los hombres y mujeres que caminaron por Santo Domingo con sus medallas al cuello y la gente que salió a recibirlos. La lluvia cayó durante parte del recorrido, pero la caravana siguió, y las 150 medallas que brillaron en los podios terminaron recorriendo las avenidas de la ciudad junto a sus ganadores.

